El Astra GTC 2.0 Turbo 200 CV reacciona con seguridad y tiene
un buen nivel de agarre lateral (los neumáticos de
nuestra unidad de pruebas eran unos Dunlop SP Sport, de la
medida opcional 225/40 ZR 18 92 W). Hasta cierto punto es
un coche ágil porque entra bien en las curvas y tiene
cierta capacidad para redondear los virajes en retención
(los Astra GTC tiene un ajuste distinto del eje trasero con
respecto a resto de los Astra que favorece esta reacción).
El control de estabilidad interfiere poco en una conducción
rápida y —para la energía que tiene su
motor— la motricidad es buena.
Con el ajuste más blando de la amortiguación
(si es que tiene instalado el «IDS Plus», que
permite dos ajustes posibles) es un coche más bien
cómodo. No lo es mucho porque se puede apreciar una
cierta dureza en la fase de compresión con relación
a la fase de extensión que deja la carrocería
un poco «suelta»).
Es bueno para ir rápido por carreteras amplias (es
cómodo y estable en estos casos), pero menos apropiado
que un Golf GTI, un Honda Civic Type R o un León Cupra
R para carreteras con curvas, al menos para quien valore por
encima de otros factores, un tacto de conducción excelente.
En los coches deportivos es muy importante un tacto de dirección
y de suspensión que transmitan con fidelidad al conductor
los apoyos en las curvas y los eventuales deslizamientos de
las ruedas. Esta característica no es exclusiva de
los que tienen reacciones radicales, ni tampoco la da el hecho
de tener unas suspensiones duras (aunque en el caso del Honda
Civic o del Golf GTI sí es así). Se pueden encontrar
coches más bien confortables, que si bien no son un
prodigio de eficacia, son muy agradables de conducir rápido,
como un Astra Coupé Turbo o un BMW Serie3 Compact.
Los frenos son la primera limitación que surge a la
hora de conducir rápido el Astra GTC 2.0 Turbo 200
CV en una zona que requiera frenar fuerte frecuentemente.
Pierde mucha capacidad de frenada por sobrecalientamiento
antes de lo habitual (la carretera de referencia donde suelo
mirar estas cosas siempre es la misma). Sin embargo, los frenos
detienen al coche en distancias muy cortas cuando están
fríos (por ejemplo, en una frenada de emergencia).
La versión «Cosmo» tiene de serie el
«IDS Plus», que es opcional en el «Sport»
(680 €). Este sistema varía continuamente la dureza
de los amortiguadores en función de diversos factores,
pero el conductor puede seleccionar manualmente la máxima
dureza accionando el botón del salpicadero.
Es
complicado notar el endurecimiento automático de la
suspensión en función del tipo de conducción
o del estado del piso. Cuando se pulsa el botón del
salpicadero, sí se nota con claridad una amortiguación
más firme. El modo más duro de amortiguación,
aporta poca cosa en carreteras rápidas y resta confort.
En las carreteras con curvas lentas sí da ventajas
dado que los movimientos de la carrocería están
más contenidos (principalmente en la fase de extensión
de la suspensión) y son más precisos. Por lo
tanto, lo recomiendo más a quien conduzca rápido
por carreteras lentas, pero no quien se desplace principalmente
por carreteras rápidas.
Todos los Astra GTC con motor turbo de 200 CV tienen de
serie lo que se denomina «Pack Sport Chasis».
Este elemento de equipamiento se maneja desde un botón
en el salpicadero con la leyenda «Sport». Si se
pulsa, cambia la respuesta del acelerador (es más directa)
y cambia la asistencia de la dirección (algo que se
aprecia poco, al menos en esta versión). Si se mantiene
pulsado varios segundos, se desconecta el control de estabilidad).
Si el coche lleva instalado el «IDS Plus», además
de todo lo anterior, la suspensión pasa automáticamente
al programa de mayor dureza con una única pulsación
en el mando.
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