Más seguridad
en carretera y eficacia en todo terreno
En carretera, poco o nada han cambiado las sensaciones
que ofrece el Montero al conductor respecto al anterior modelo.
Tan sólo se ha experimentado una importante mejoría
en seguridad
activa al contar ahora con un nuevo control de estabilidad.
El motor 3.2 DI-D tiene un funcionamiento que lo
hace agradable de utilizar tanto en carretera como en el campo,
empujando con fuerza desde 1.600 rpm hasta llegar a 4.000 rpm (la
zona roja del cuentavueltas comienza a 4.300 rpm, pero no merece
la pena apurar). Es un motor con claro sonido a «Diesel»
y que vibra mucho al ralentí, pero parece suficientemente
suave en marcha y ofrece unas prestaciones normales para un todo
terreno de tan elevado peso. El acertado desarrollo del cambio contribuye
a sacar el mejor partido al motor. La caja manual tiene un accionamiento
suave y rápido, aunque los recorridos entre marcha y marcha
son largos.
Me ha gustado especialmente el funcionamiento del
cambio automático, aunque en modalidad manual secuencial
no se pueda llegar a cambiar tan rápido como con el cambio
manual (sobre todo en reducciones). Los desarrollos
de la caja automática no son mucho más largos que
en la manual y también permiten aprovechar bien las posibilidades
del motor, aunque su capacidad de aceleración sea algo inferior.
El
Montero me sigue pareciendo más ágil en el campo que
en la carretera, a pesar de que sus neumáticos mixtos (Yokohama
Geolandar GO39 en medida 265/70 R16 112 S) son poco apropiados para
circular por zonas
trialeras o caminos con tierra y barro. En carretera tiene una
buena estabilidad y transmite una agradable sensación de
aplomo, pero en tramos con curvas cerradas, el Montero es muy subvirador.
Tiene un elevado peso y unas suspensiones suaves que aportan un
elevado confort pero no impiden un apreciable balanceo
y cabeceo
de la carrocería, aunque sus reacciones siguen siendo muy
progresivas y fáciles de controlar.
Ahora es mucho más fácil controlar
una posible situación de sobreviraje
gracias al control
de estabilidad que llevan todas las versiones de serie. Este
elemento tiene un buen funcionamiento en líneas generales,
aunque creo que se podría afinar todavía más
su puesta a punto (cuando entra en acción deja el coche algo
clavado durante un pequeño instante después de recuperar
la estabilidad y estar ya correctamente alineado).
La dirección sigue estando muy desmultiplicada
(3,6 vueltas de volante) y no ayuda demasiado a inscribir el eje
delantero con más rapidez. Los frenos permiten aprovechar
mejor su capacidad de frenada al contar ahora todas las versiones
con ABS de serie
(sin él era muy fácil bloquear las ruedas traseras).
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