Nuevo aspecto,
misma mecánica
La
gama ZR de MG recibe algunos cambios -principalmente estéticos-
para mantenerse al día. Salvo algún detalle específico,
estas modificaciones son las ya vistas en el Rover 25.
Al igual que en este, habrá dos carrocerías disponibles
-de tres o cinco puertas-. La gama de motores no recibe ningún
cambio.
Un ZR 105 tres puertas (el más asequible) cuesta 14.852
€, mientras que un Rover 25 con el mismo motor vale13.126 €.
La versión más cara es el ZR 160 de cinco puertas,
que cuesta 19.772 €.
El comportamiento del ZR es similar al del Rover 25, pero matizado
por unas suspensiones con un tarado más duro. Es, por lo
tanto, un coche ágil, con una dirección muy directa
y que tiene cierta tendencia al sobreviraje, algo que hace de forma
progresiva.
En
la presentación conduje el ZR 120 con el cambio automático
Stepspeed. Este cambio es de variador continuo y permite manejarlo,
además de su modo automático, de forma secuencial
mediante toques sobre la palanca. En este modo tiene seis velocidades
prefijadas.
Los primeros kilómetros con un coche que lleva este tipo
de cambio se hacen extraños porque, cuando solicitamos un
incremento notable de la velocidad -una aceleración o una
recuperación rápida-, el régimen de giro del
motor no aumenta a la vez que lo hace la velocidad. La sensación
que trasmite es la de un embrague patinando.
Dejando este detalle a un lado, no veo que este tipo de cambio
aporte ninguna ventaja funcional, ni inconvenientes, sobre una automática
con convertidor de par hidráulico.
En las prestaciones tampoco se refleja una superioridad técnica
del variador por lo que supongo que el empleo de este cambio es
debido a que resulta menos costoso que una caja automática
convencional.
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