Tan pequeño como antes, con motores de hasta 360 CV
El
nuevo Mercedes-Benz SLK está a la venta en España con tres
versiones: SLK 200 K, SLK 350 y SLK 55 AMG. El precio va desde 39.300
hasta 72.300 €.
El precio es excepcionalmente bajo para ser un Mercedes. Un SLK
350 de 272 CV cuesta 3.100 € más que un BMW
Z4 3.0i (231 CV), 1.050 € más que un Audi
TT Roadster 3.2 quattro (250 CV) y 6.964 € menos que un
Porsche
Boxster S (260 CV). Los tres modelos citados tienen capota de
lona, no el techo rígido plegable que convierte al SLK en
un cupé.
El nuevo SLK es algo mayor que el anterior; tiene motores de cuatro,
seis u ocho cilindros; caja de cambios bien manual de seis velocidades,
o bien automática de cinco o siete; y algunos elementos de
confort innovadores, como un distribuidor de aire caliente para
la nuca y los hombros.
En el estilo del nuevo SLK hay algunos rasgos comunes con el cupé
SLR McLaren,
como parte del frontal y las tomas de aire. Con 4.082 mm de longitud,
tiene un tamaño intermedio entre el Audi TT (4.041 mm) y
el BMW Z4 (4.091 mm). La anchura es 1.780 mm; aumenta comparativamente
más que la longitud con relación al anterior SLK (65
mm) y queda como uno de los coches de este tipo más anchos.
La distancia entre ejes aumenta 30 mm; con 2.430 mm, también
es algo mayor que la de un Audi TT y algo menor que la de un BMW
Z4. El coeficiente aerodinámico Cx es 0,32, un valor normal
en un cupé.
El techo duro plegable es distinto del que tenía el anterior
SLK, y más parecido a del actual SL. Ahora el proceso de
plegado es más rápido, y ocupa menos espacio en el
maletero. Esto es posible porque, como el SL, tiene una luneta que
se separa de los montantes traseros al plegarse. También
a diferencia del anterior SLK, el techo se puede plegar o desplegar
con el mando a distancia.
El
volumen del maletero con el techo cerrado es 300 l; no es poco,
pero el anterior SLK tenía 350. Ahora bien, al plegar el
techo, el maletero del nuevo queda con 208 l, cuando el del anterior
se quedaba con 145 l.
El depósito de combustible tiene 70 l de capacidad. Es más
de lo común en un coche de este tamaño, pero poco si tenemos en cuenta la gama de motores de hasta 360 CV.
El 200 K tiene el mismo motor de cuatro cilindros en línea,
1,8 l de cilindrada y 163 CV que lleva ya el Clase
C, con un compresor volumétrico, intercooler, distribución
variable (en admisión y escape), y árboles de equilibrado.
Da 163 CV a 5.500 rpm de potencia máxima. Con este motor,
el SLK 200 K gasta 8,7 l/100 km en el consumo medio homologado.
Esta versión tiene de serie una caja de cambios manual de
seis velocidades y, opcionalmente, una automática de cinco.
El SLK 350 tiene un motor de seis cilindros completamente nuevo,
con el que Mercedes-Benz vuelve a utilizar culatas de cuatro válvulas
por cilindro en motores de gasolina (Mercedes-Benz abandonó esta
solución a favor de las tres válvulas por razón
de emisiones). Este motor da 272 CV a 6.000 rpm, que es un valor
bueno para su cilindrada (77,8 CV/l); aún mejor es el dato
de par, porque da 350 Nm (100 Nm/l) y en un margen de régimen
muy amplio: entre 2.400 y 5.000 rpm. Tanto par en un margen tan
grande es muy inusual en un motor no sobrealimentado.
La
caja de cambios de serie es manual de seis velocidades, pero puede
tener opcionalmente una automática
de siete, con la que es ligeramente más rápido
en aceleración (5,5 contra 5,6 en la medición de 0
a 100 km/h).
El SLK 350 obtiene muy buenos resultados en prestaciones y consumo,
como se puede ver en esta tabla comparativa.
El SLK 55 AMG tiene un motor V8 que da 360 CV, no mucho más
que el anterior SLK
32 AMG de seis cilindros y 354 CV. Aunque el aumento de potencia
no es grande, no hay ningún otro coche en el mercado español
que mida menos de 4,3 m y tenga más de 350 CV.
Con el V8 y la caja de cambios automática de siete velocidades
que lleva necesariamente, el SLK 55 AMG acelera de 0 a 100 km/h
en 4,9 s (5,2 el SLK 32 AMG). Tenemos que confirmar qué bloque
es el que lleva el SLK 55 AMG; atendiendo a la cilindrada, hay seis
distintos en versiones 55.
También nos falta información sobre el bastidor.
Mercedes-Benz dice que la suspensión delantera es «de tres
brazos», por lo que podría ser el tipo de McPherson
que lleva un Clase C. La suspensión trasera es una variante
de la que tenía, con cambios para aumentar la vía
trasera.
Por la información que tenemos, no parece que pueda tener
suspensión neumática o sistemas activos de control
del balanceo. Mercedes-Benz sí dice que la suspensión es
«más deportiva» que la anterior, y, además,
ofrece la opción de una suspensión rebajada.
Según
la versión, las llantas de serie pueden ser de 16, 17 ó
18 pulgadas, y los frenos pueden ser perforados y con pinzas fijas.
Una innovación interesante para conducir descapotado en
invierno es el sistema llamado «Airscarf». Consiste
en unos ventiladores colocados en los reposacabezas, que suministran
aire para calentar la cabeza, la nuca y los hombros. Se conecta
mediante un botón, tiene tres grados de calor y está
controlado por una centralita que adapta la velocidad del ventilador
a la temperatura ambiente y la velocidad del coche.
Mercedes-Benz ha puesto al día el equipamiento, con los elementos
de aparición reciente que no podía tener el anterior
SLK. Entre ellos están airbags delanteros de doble efecto,
limitador de tensión en los cinturones (también con
dos grados) y airbags laterales para proteger la cabeza y el tórax.
En caso de vuelco, se disparan los airbags laterales y los tensores
del cinturón. Puede tener faros dobles de xenón y
sistema de iluminación en curva.
Lleva de serie un equipo de sonido con radio y, opcionalmente,
cargador, monitor en color, reproductor de DVD, once altavoces y
amplificadores de 380 W.
Desde su lanzamiento en otoño de 1996, Mercedes-Benz ha vendido
más de 308.000 unidades del anterior SLK en todo el mundo.
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