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Discreto, moderno y pesado
Este
otoño está a la venta la quinta generación
del descapotable Mercedes-Benz SL, que en este caso tiene un techo duro
plegable, con el que se convierte en cupé (como ocurre en
el SLK). El estilo de este modelo es mucho menos innovador que el
del prototipo
SLR, del que toma algunos rasgos.
El nuevo SL es un coche algo más grande que el anterior.
Aunque Mercedes-Benz ha empleado algunos elementos de aluminio en la
carrocería y en el chasis, es mucho más pesado que
un BMW Z8. De momento, sólo se vende con el motor V8 de cinco
litros de cilindrada y 306 CV que tenía el anterior SL; más
adelante habrá un SL 320, un SL 600 y un SL 55 AMG.
Mercedes-Benz aprovecha el lanzamiento de este modelo para presentar
algunas novedades técnicas. La más importante de ellas
es el sistema de frenos SBC, con el que por primera vez
la presión de frenado no la genera el conductor con el pedal;
es el primer paso para la desconexión mecánica o hidráulica
entre el pedal y los frenos (artículo
sobre este sistema).
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