Destaca en casi todo, no decepciona en nada

El conductor puede sentir que el SL 500 empuja con fuerza, pero
puede que, quien sólo piense en los 306 CV, no se sienta
impresionado. El motivo es que la relación
entre el peso y la potencia de este coche no es muy favorable.
Su motor V8 tiene un funcionamiento suave y no se aprecia la mínima
vibración en el interior. A 3.500 rpm podemos escuchar como
el sonido del motor se hace más grave y toma un tono más
bonito y espectacular (en ningún caso molesto) hasta llegar
con fuerza a 5.800 rpm, punto en el cual la caja
automática cambia a la marcha superior (aunque estemos
utilizando la modalidad manual
secuencial del cambio).
Con 1.845 kg y 306 CV, la relación entre peso y potencia
del SL 500 es 6,03 kg/CV; es semejante a la de coches como el Lexus
SC 430 (6,08 kg/CV) o el Jaguar
XK8 Convertible (6,21 kg/CV), pero mucho peor que la de deportivos
como el BMW
Z8 (4,15 kg/CV), el Chevrolet
Corvette Cabrio (4,47 kg/CV) o el Porsche
911 Carrera Cabrio (4,68 kg/CV).
Tampoco
el cambio favorece a las prestaciones, porque no es tan rápido
como uno manual y porque los desarrollos
son largos (51,7 km/h a 1.000 rpm en 5ª, cuando un Porsche
911 Carrera tiene 40,3 km/h a 1.000 rpm en 6ª). Como el motor
tiene un elevado par (460 Nm) y tira con energía desde bajo
régimen, al volante ni siquiera se aprecia lo largo que va
el cambio de desarrollos, pero la velocidad máxima (autolimitada
a 250 km/h) la alcanza a 4.830 rpm, cuando el régimen de
potencia máxima está a 5.600 rpm.
La sensación de aceleración no es mucho mayor a la
que se puede experimentar en deportivos menos potentes, como un
Alfa Romeo GTV 3.0 V6 (218 CV), un Audi
TT Le Mans (225 CV) o incluso un Opel Astra Coupé 2.0T
16V (192 CV). De hecho, en nuestras mediciones de aceleración,
el SL 500 no ha sido más rápido que el Opel
Astra Coupé Turbo, ni ha llegado al nivel de coches más
potentes y ligeros, como el BMW Z8 (400 CV) o el Porsche
911 Carrera Coupé (320 CV).
Adicionalmente, hemos realizado una aceleración desde parado
y, para ser un coche de 306 CV, los datos han sido decepcionantes
en el 0 a 100 km/h (hemos medido 7,4 s cuando Mercedes-Benz anuncia 6,3
s) y más brillantes en el 0 a 1000 m (27,4 s). El hecho de
ser tan lento en el 0 a 100 km/h es atribuible claramente a la imposibilidad
de salir alto de vueltas con el cambio automático.
El consumo que hemos medido es elevado en términos absolutos,
pero no para un coche de su peso y potencia. El consumo medio homologado
por Mercedes-Benz es 12,7 l/100 km, y a nosotros nos ha gastado 13,3
l/100 en conducción mixta (carretera y ciudad) a ritmo moderado
(hasta 120 km/h). En conducción variada (con o sin techo,
suave unas veces y rápido otras), ha gastado 17,1 l/100 km.
En conducción deportiva, exprimiendo a fondo las posibilidades
del motor, ha llegado a 27,9 l/100 km.
El cuentakilómetros es muy preciso y el velocímetro
tiene un error por exceso de 5 km/h.
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