Vale lo que cuesta
El motor es claramente más suave y silencioso
que los de cuatro o cinco cilindros de Mercedes. Es también
un Diesel muy suave en términos absolutos, pero no lo es
tanto como un buen motor de gasolina. Se pueden apreciar pequeñas
vibraciones en algunos de los puntos de contacto con el coche (el
volante, la palanca y los pedales).
Es un coche extremadamente silencioso, pero curiosamente parece
que el motor hace más ruido cuando el coche va despacio.
Realmente no es así, lo que ocurre es que a unos 120 km/h
prácticamente no hay ruido aerodinámico o de rodadura.
En carretera, por debajo de esas velocidades, lo que se oye es un
ruido de fondo proveniente del motor, que queda escondido cuando
el coche va más rápido.
He
conducido el E 320 CDI después de haber probado el BMW 530i
y es curioso que, aunque los dos tienen la misma capacidad de aceleración,
la respuesta es completamente distinta. Como sucede normalmente
en los motores con turbocompresor (sean Diesel u Otto) el motor
del E320 CDI parece tener mucha fuerza hasta llegar a su régimen
máximo.
El E320 CDI acelera más que el E 320 de gasolina, que es
un coche 20 CV más potente y 90 kg menos pesado. La cifra
de potencia máxima que da la marca ha dejado de ser un dato
útil para tener una idea de las prestaciones, si se comparan
modelos con turbocompresor y sin él.
La respuesta del coche a una solicitación de aceleración
la filtra un poco el cambio automático, pero el motor parece
dar toda la fuerza necesaria desde un régimen bajo y hasta
4.500 rpm. Un TDI de 150 CV acelera casi lo mismo hasta unos 180
km/h; si la velocidad es más alta la cosa cambia. Mercedes-Benz
anuncia una velocidad máxima para el E 320 CDI de 243 km/h,
a 4.160 rpm en quinta. Nuestra unidad de pruebas podía alcanzar
ese régimen con facilidad.
En mi
recorrido por carretera sentido único, con no poco tráfico,
ha gastado 8,6 l/100 km. En uso aún más intenso por
carretera y normal por ciudad, ha gastado 9,8 l/100 km. En un viaje
a ritmo muy rápido por carretera y autopista, con una media
real de 100 km/h (la carretera era lenta) ha gastado 11,0 l/100
km. Ese me parece que es el consumo máximo que se puede esperar
de un uso normalmente rápido. En recorridos por carretera
media y lenta, aprovechando frecuentemente toda la aceleración
del coche, ha gastado 14,5 l/100 km/h.
El
depósito de esta versión del Clase E tiene 80 litros
de capacidad. Dado el bajo consumo del coche, la autonomía
permite hacer viajes muy largos sin respostar o usar el coche a
diario sin tener que visitar el surtidor a menudo (comentario
sobre el repostaje).
Este motor está necesariamente unido a una caja de cambios
automática con palanca secuencial de bloqueo. Lo que se puede
hacer con esta palanca es eliminar marchas; por ejemplo, si selecciona
la posición «3» sólo funcionará
con las tres primeras. Aunque esté seleccionada esa posición,
cambiará a cuarta velocidad si el motor llega al límite
de régimen (4.500 rpm) y el conductor sigue acelerando (comentario
sobre esto).
En funcionamiento completamente automático me parece una
caja muy buena, sobre todo por lo suave que es. Como en todas las
cajas automáticas, el principal inconveniente de ésta
es que si —por ejemplo— se circula despacio detrás
de otro vehículo para adelantarlo, engrana la marcha más
larga posible. Al acelerar para empezar el adelantamiento, se pierden
unas décimas desde que el conductor pisa el acelerador a
fondo hasta que el cambio selecciona la marcha más corta
posible.
Hay dos maneras de evitar ese inconveniente: bien se anticipa la
aceleración y se pisa el «kick-down»
antes de empezar a adelantar, o bien se eliminan las marchas más
largas mediante el mando secuencial antes de adelantar. |