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Calidad y seguridad por encima de todos

He conducido tres versiones: E 220 CDI y E 270CDI, ambos con suspensión
mecánica y caja de cambios manual, y E 500 con suspensión
neumática y cambio automático.
El E 220 ha bajado en ruido y sobre todo en vibraciones.
No es un motor particularmente silencioso, pero tampoco es de los
peores. Por lo que he visto en el Clase E, lo más positivo
de este motor es que tiene una forma muy progresiva de dar fuerza.
Sólo cuando se acelera a fondo en marchas cortas se nota
un cierto punto de inflexión a unas 1.700 rpm. No se nota
el fuerte empujón que da el motor TDI de Volkswagen o en
menor medida el 2 litros de BMW.
Lo he conducido sólo y sin equipaje. En esas condiciones,
el coche era perfectamente capaz de mantener un ritmo de viaje muy
alto, incluso cuando en la carretera había fuertes rampas
o curvas que obligaban a bajar mucho la velocidad.
El E 270 no lo he conducido mucho. En toma de contacto muy breve,
me ha parecido más suave y silencioso que el E 220 o, al
menos, con un sonido menos «Diesel». Me parece que,
por ruido y vibraciones, está más cerca del cuatro
cilindros que del seis cilindros que tenía el anterior E
320 (y que tendrá el nuevo Clase E próximamente).
Sin medir las prestaciones es difícil comparar al 220 y al
270 pero, por este primer vistazo, diría que las del 220
pueden ser satisfactorias para la mayoría de los usuarios,
salvo aquellos que tomen como referencia a algún otro Diesel
en torno a 180 CV.
El V8 del E 500 me ha parecido un motor sobresaliente por prestaciones.
No sé cuánto puede gastar, pero me parece que el E
500 acelera más a cualquier régimen que el A6 4.2
o el BMW 540i con cambio automático (no he llevado aún
el S-Type 4.2 ni el Lexus GS 430). Es uno de esos motores con los
que se siente una gran cantidad de fuerza bajo el pedal a cualquier
régimen. Además, cuando gira rápido, tiene
un sonido que algunos usuarios encontrarán cautivador (y
que le falta a otras berlinas de lujo con motor V8).
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