|
El Mercedes-Benz S 500, en versión alargada,
es una muy buena berlina de lujo. Sus mejores cualidades son
su comodidad (por sonoridad y suspensión), su calidad
de fabricación y su respuesta dinámica. La buena
impresión que deja no tiene que ver con todo lo que
puede llevar opcionalmente, que son muchas cosas y no todas
recomendables.
En la lista de equipamiento hay elementos de todo tipo. Algunos
son novedosos y llamativos, pero no tienen una utilidad práctica
en cualquier caso (como el «Distronic Plus» o
el «Asistente de Visión Nocturna»).
Otros son muy interesantes, como las cortinillas traseras
eléctricas, o el sistema de acceso y arranque sin llave
(«Keyless go»). Los faros de doble xenón
también son una opción, pero —sin saber
como van los de serie— no me parecen indispensables
porque no dan una iluminación muy buena; sí
pueden ser útil el sistema de alumbrado
en curva. Los faros de doble xenón son una opción
necesaria para instalar el «Asistente de Visión
Nocturna».
Es
característico el elevado coste de la mayor parte de
las opciones. Tal y como viene de serie su precio no es muy
alto. El S 500 batalla larga está a la venta por 107.000
€ (la versión corta cuesta 100.700 €). Es
más costoso que un BMW 750 Li (367 CV), pero claramente
más barato que un Jaguar XJ Super V8 L (tabla
comparativa).
La versión alargada se distingue porque tiene más
equipamiento que la versión normal y —sobre todo—
porque tiene 10 cm más de espacio longitudinal en las
plazas traseras. En términos relativos, no es un coche
muy espacioso para su longitud (5,2 m), pero el espacio extra
de la versión de carrocería larga da una diferencia
de confort definitiva para quien viaje en las plazas traseras.
A pesar de su tamaño, es un coche muy manibrable.
Tiene un motor V8 de 5,5 l de cilindrada y 388 CV de potencia
que da buenas prestaciones y un consumo no demasiado elevado.
Es la versión más potente que de momento se
puede adquirir, pero no encuentro un motivo interesante para
requerir más potencia (salvo para quien quiera «lo
más grande»). A mediados de 2006 habrá
una versión V12 de 517 CV de potencia.
Para quien haga una utilización normal o normalmente
rápida es muy probable que le sea suficiente con la
versión de 272 CV, que también tiene un buen
motor. El S 350 batalla larga cuesta 88.000 €. Para muchos
clientes puede ser más interesante gastar el dinero
en equipamiento de serie en lugar de en más potencia.
Como
ocurre en todos los Mercedes-Benz de tracción trasera,
las cualidades que tienen que ver con las suspensión
son muy buenas. En este caso, da un nivel de comodidad muy
elevado (aunque no aísla completamente a los ocupantes
del estado de la carretera) y una estabilidad muy buena en
carreteras rápidas y sorprendente en las lentas. Es
un coche con el que se puede disfrutar conduciendo.
La suspensión tiene de serie muelles neumáticos,
amortiguadores de dureza variable y la posibilidad de elegir
entre dos programas de dureza. Opcionalmente puede tener una
suspensión que limita el balanceo de la carrocería
(se llama «ABC»). No la hemos probado, pero no
parece una opción muy interesante dado su elevado precio
y dado el buen resultado de la suspensión de serie.
La calidad de acabado y el tipo de materiales utilizados
está al nivel que corresponde a su precio, sin llegar
al lujo en los detalles que tienen berlinas mucho más
caras, como un Bentley
Continental Flying Spur o un Rolls-Royce
Phantom.
Tiene muchos mandos que aprender a manejar, como el «COMAND».
Éste agrupa muchas funciones (sobre todo si se recurre
a la lista de opciones) en unos pocos mandos. Su funcionamiento
es intuitivo y es relativamente fácil de asimilar,
aunque manipularlo exige quitar la vista de la carretera.
Con la opción del «Linguatronic», muchas
de sus funciones se pueden activar mediante órdenes
vocales. |