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Práctico y funcional
como sus rivales pero por debajo en prestaciones
El
Mazda Premacy DVTD 16V es un funcional monovolumen derivado del
Mazda 323. Está bien en casi todos los apartados, aunque
tampoco destaca en nada concreto con relación a otros modelos
similares.
Su espacio interior es el normal para este tipo de coches, salvo
en anchura, algo escasa. Tiene cinco asientos independientes que
se pueden plegar o extraer, todos ellos con respaldo reclinable
y abatible. Ofrece la posibilidad de dejar un espacio de carga diáfano,
que permite transportar objetos de hasta 2,5 m de longitud.
El interior es muy versatil y se pueden adoptar numerosas configuraciones,
pero no tiene algunos detalles que amplian la funcionalidad en modelos
como el Scénic, el Picasso o Zafira: guanteras bajo los asientos
delanteros, huecos con tapa bajo el suelo, bandejas reposaobjetos
plegadas tras los asientos o una tercera fila de asientos escamoteable
(sólo el Zafira).
Su motor 2.0 DVTD de 101 CV no está a la altura de otros
de similar potencia en elasticidad
y prestaciones. Es ruidoso y tampoco es de los que menos gasta,
aunque su consumo siga siendo ajustado.
Es un coche estable y cómodo, aunque no especialmente eficaz
en carreteras con curvas a causa de un acusado subviraje.
Otros como el Renault Scénic, Fiat Múltipla o Nissan
Almera Tino son tan estables como el Premacy y algo más ágiles
en cualquier circunstancia. Sí destaca en comodidad y en
el agradable accionamiento de elementos como el cambio, la dirección
o los frenos.
Tiene dos niveles de equipamiento: Exclusive y Touring. Ambos tienen
una buena presentación interior, piezas de plástico
duro con un tacto mejorable, un precio en la línea de sus
rivales y un equipamiento en el cual no se echa en falta nada especial.
No pueden tener, ni siquiera en opción, control
de estabilidad o airbag de protección de cabeza, aunque
tampoco la mayor parte de sus rivales, salvo el Renault Scenic.
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