Sobresale en estabilidad, falla en equipamiento
La respuesta del motor es enérgica a partir
de 3.500 ó 4.000 rpm. Aunque el régimen de potencia
máxima es 6.000 rpm, es útil apurar el motor hasta
unas 6.500 rpm porque hasta ahí mantiene mucha fuerza; el
corte de inyección es a 6.900 rpm. En condiciones de conducción
suave no es un coche ruidoso, pero si se le acelera a fondo en marchas
cortas se puede escuchar mucho ruido del motor a partir de unas
5.000 rpm.
En quinta, hace 32,3 km/h cada 1.000 rpm (la versión
con rueda de 15"). Con relación al funcionamiento del
motor, va largo porque en quinta se queda a 400 rpm del régimen
de potencia máxima. En términos absolutos, sin embargo,
es frecuente llegar a un régimen donde el motor es ruidoso.
Además, a velocidades sostenidas altas también hace
ruido aerodinámico.
Según
nuestras mediciones, el Mazda 3 1.6 VVT 105 CV acelera lo mismo
que un Ford Focus 1.6 (101 CV) o un Seat León 1.6, y casi
lo mismo que un Renault Mégane 1.6 (113 CV), un Golf 1.6
FSI ( (115 CV) o un Honda Civic 1.6 (110 CV).
En las mediciones de recuperación, el Mazda 3
es comparablemente mejor que en aceleración.
Donde no luce el Mazda 3 es en velocidad máxima:
la que homologa el frabricante es 182 km/h que es más baja
que todos los coches semejantes (tabla
comparativa).
El consumo de gasolina es elevado circulando rápido
por carretera; a una media real de 145 km/h por autopista el consumo
de gasolina fue 11,3 litros, aunque en una conducción suave,
pisando poco el acelerador con más carretera que ciudad puede
estar alrededor de los 8 litros.
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