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El nuevo MX-5 ha ganado en espacio para los ocupantes, pero
sigue sin ser un coche amplio. Aquellas personas que estén
próximas al 1,90 m de altura no irán cómodas
porque, además de altura, les faltará espacio
para las piernas.
Un compañero que mide poco más de 1,80 m dice que tampoco va cómodo porque la cabeza le queda muy cerca de una de las barras que forma el entramado de la capota (imagen). Una forma de evitar este inconveniente es llevar el respaldo con una inclinación tal que la cabeza quede por detrás de esa barra y por delante de otra que hay en la vertical del apoyacabezas cuando el asiento está en la posición más retrasada. A quién le guste conducir en una postura erguida es posible que no se sienta cómodo así; además, el volante le quedará algo alejado porque no se puede regular en profundidad, sí en altura.
Los asientos son cómodos y están tapizados de cuero
(excepto en la versión Active+). Sujetan convenientemente
el cuerpo y, dada la poca anchura disponible, es fácil
usar la puerta y el túnel central como apoyos para
no desplazarse lateralmente. Tienen un sistema de calefacción
eficaz por lo rápido que actúa pero con el inconveniente
de que no se puede regular la temperatura, puesto que hay
una posición única.
Los apoyacabezas van integrados en el respaldo y no se pueden regular ni en altura ni inclinación. A pesar de ello son lo suficientemente altos para que en caso de accidente la cabeza golpea a la altura correcta.
El cuadro de instrumentos se lee con facilidad. Tiene un indicador de presión de aceite, colocado entre el velocímetro y el cuentarrevoluciones, y una pantalla digital con el contador total y dos parciales del kilometraje; no hay ordenador que informe del consumo, la autonomia o la velocidad media. Tampoco hay un termómetro que indique la temperatura exterior.
Hay siete formas de distribuir el aire con el climatizador automático. Cuatro son las normales: por las cuatro salidas centrales, por los pies, por el parabrisas y los pies, y por el parabrisas (desempañado). Las tres restantes son para utilizar cuando se circula sin el techo («Open mode»): por las salidas centrales, por los pies y por ambos lugares. La diferencia con las otras es que en estas también sale el aire por unos orificios que hay en el salpicadero, junto a la consola (una a cada lado) a la altura de las rodillas.
Yo he echado en falta lugares donde dejar las cosas que normalmente llevamos en los bolsillos al subir al coche. Para guardar las llaves o un móvil hay que emplear alguno de los posavasos: hay dos en las puertas, y otros dos en el túnel central que se pueden cubrir con una tapa deslizante. La cartera se puede guardar en un cajón con cerradura que hay entre los dos respaldos pero no me parece cómodo para usarlo a diario.
En el lado del pasajero, junto al túnel central, hay una red para sujetar un objeto pequeño (imagen); un mapa de carreteras grande, de altura DIN A4 no cabe en ningún sitio. Tras los respaldos hay un par de huecos con tapa sin cerradura donde se pueden dejar algunos objetos de mayor tamaño (imagen); para acceder a ellos es necesario abatir el respaldo hacia delante. La guantera tiene espacio suficiente para guardar la documentación; tiene cerradura pero no está iluminada.
Para dejar la ropa de abrigo que llevemos puesta sólo hay
dos opciones: el maletero o el hueco destinado a guardar la
capota cuando está plegada. Esto supone que si hacemos
un viaje con equipaje (a poco que llevemos el maletero quedará
lleno) y en algún momento queremos descapotar el coche,
no queda otra solución que ponerse esa ropa o que el
pasajero la lleve encima de él.
El maletero es muy pequeño, tiene 150 l de capacidad, y de formas muy irregulares (imagen). Tiene una luz en el lateral pero que hay que encender y apagar de forma manual porque no es automática.
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