Buenas cualidades dinámicas y relación entre valor y precio

Esta combinación de un buen motor con un coche
relativamente ligero da un buen resultado en prestaciones y consumo.
Es también un coche en el que resulta agradable viajar por
su gran suavidad y por el poco ruido que hace. Los que más
se oye es el aire, y solo puede resultar molesto a una velocidad
en la que normalmente se presta poca atención a los ruidos.
El V8 de Jaguar en versión atmosférica tiene mucha
fuerza a todo régimen y buena respuesta al acelerador. Aunque
a gran escala, es un motor atmosférico de los que dan lo
mejor por encima de unas 4.000 rpm. La fuerza disponible por debajo
de ese régimen es grande en términos absolutos, pero
es por encima cuando verdaderamente se nota el empuje que puede
dar.
No hace falta mirar al cuentavueltas para notarlo porque el motor
cambia claramente de ruido a unas 4.200 rpm. No es un motor ruidoso,
más bien todo lo contrario. Pero, si se acelera a fondo y
se apura el régimen, se puede percibir que ahí delante
hay algo que normalmente pasa desapercibido.
Lo que el motor da de sí se ve al comparar las prestaciones
del XJ con las del BMW 735i. La ventaja de potencia a favor del
XJ es un 10 por ciento, la ventaja de peso es un 16 por ciento.
Los dos tienen la misma caja de cambios, pero los desarrollos del
XJ son mucho más largos.
En
nuestras mediciones se puede ver que la diferencia de prestaciones
es notable; no tenemos mediciones del 745i de 333 CV (un 12 por
ciento más que el Jaguar), pero dudo que sean mucho mejores
que las del XJ. La unidad con la que hemos hecho las pruebas estaba
nueva, hemos hecho las mediciones después del rodaje.
El XJ 4.2 gasta aún menos que el 735i, que tiene un motor
de excelente rendimiento y menor cilindrada. El recorrido que es
mi principal referencia (éste)
favorece a los coches ligeros. Eso, y el hecho de que el XJ puede
mantener la velocidad de crucero en ese recorrido sin pasar casi
nunca de 2.500 rpm, debe ser determinante.
El 735i gastó en ese recorrido 13,5 l/100 km; el XJ 4.2,
sólo 11,8 l/100 km. El consumo que cabe esperar si se practica
una conducción rápida pero suave, por carreteras de
sentido único, es unos 15 l/100 km. El consumo máximo
que he medido, por carretera de montaña y más bien
rápido (aunque sin exprimir al coche) ha sido 28,6 l/100
km.
El cambio ZF de seis velocidades me parece que es el mejor automático
que hay ahora mismo de su tipo (con convertidor de par y engranajes
epicicloidales). La mejor cualidad es que pasa desapercibido en
la mayoría de los casos, porque resulta muy suave y porque
generalmente da el par que se requiere de él. Cuando funciona
en modo automático, no deja que el motor pase de 6.200 rpm
aunque esté seleccionado el programa «Sport».
No
me gusta tanto el sistema de manejo manual que tiene: una palanca
que sirve para eliminar marchas y que impide que el motor cambie
a una superior aunque llegue a su límite de régimen.
Está hecho para que no pueda provocar un sobrerrégimen
si se eliminan demasiadas marchas; por ejemplo, si se circula a
150 km/h, el cambio no queda bloqueado en segunda aunque se seleccione
la posición «2».
Normalmente, este tipo de mando me parece útil para ciudad
y carreteras lentas, porque sirve para evitar que el cambio utilice
las marchas más largas y haga demasiados cambios. En este
caso, sin embargo, como el cambio que lleva este XJ es muy suave,
me parece igualmente cómodo circular sin eliminar ninguna
marcha.
También se puede usar este tipo de mando para circular rápido
por carreteras lentas. Aunque el automatismo funciona bien y hay
un programa «Sport», siempre es más fácil
mantener el motor en el régimen deseado si se eliminan marchas
largas. Después de conducir mucho el coche por ese tipo de
carreteras, es posible usar la palanca como un mando de selección,
en vez de bloqueo (ejemplo).
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