Consumo muy bajo y silencio en ciudad
El hecho de llegar a un semáforo, poner punto
muerto, que el motor de gasolina se pare y no se escuche absolutamente
nada, da una quietud que no tiene ningún coche normal, por
muy bien aislado y equilibrado que esté.
Como peatón, debe ser placentero andar por una calle, que
aunque esté llena de coches parados en un atasco, ninguno
de ellos haga ruido ni eche humo.
A corto plazo es improbable que podamos verlo. Honda tiene pensado
vender 200 unidades de este modelo en 2004 y, aparte del Civic,
sólo hay otros dos modelos cuyo motor se para cuando el coche
se detiene: el Lupo 3L TDI y el Toyota Prius.
Aunque el motor de gasolina esté parado (se enciende un
testigo rojo en la instrumentación), sigue habiendo asistencia
de la dirección (eléctrica). Una carencia importante
del Civic IMA es que el motor térmico no se para si el aire
acondicionado está conectado (el Toyota Prius sí puede
hacer funcionar el aire acondicionado con el motor parado). Tampoco
se para el motor térmico si no ha llegado a su temperatura
de funcionamiento, lo cual es normal.
Para comenzar la marcha basta con meter la primera velocidad; instantáneamente
se conecta el motor térmico con muy poco ruido. No hay un
retardo claro entre que el conductor mueve la palanca y el coche
se pone en marcha.
La
palanca de cambios tiene un pomo pequeño que cabe muy bien
en la mano, las marchas entran con mucha facilidad y los recorridos
son cortos
En ciudad y en carretera el Civic IMA se mueve con soltura incluso
desde marchas largas. La respuesta que da al acelerador no es fuerte
pero sí es muy constante en toda la gama de revoluciones
y por ello agradable. Es capaz de mantener con facilidad unos 160
km/h, puede alcanzar más, pero a partir de ahí el
esfuerzo que requiere acelerarlo es grande.
El conductor puede mantener un perfecto control, mediante unos
indicadores en la instrumentación, del nivel de carga de
las baterías, de su regeneración, de cuándo
están aportando energía al motor eléctrico
y de los momentos en los que sólo trabaja el motor de gasolina.
Hay dos flechas que indican el momento óptimo para cambiar
a una marcha superior o inferior, en función de la posición
del acelerador y de la marcha seleccionada. La completa instrumentación
también da información del consumo medio de combustible
y del instantáneo. Todos estos datos son muy fáciles
de leer, muy útiles para que el conductor se ajuste a un
tipo de conducción económica (si quiere) y me parecieron
muy intuitivos. Nunca antes había montado en un coche de
este tipo y comprendí su funcionamiento rápidamente.
La mayor parte de los kilómetros los hice por carreteras
rápidas. En estas condiciones no es un coche muy silencioso,
ni por motor ni por aerodinámica. La suspensión sacude
más fuerte de lo habitual a los ocupantes al pasar por irregularidades,
pero me pareció que su estabilidad lineal (capacidad de mantener
la trayectoria en recta sin necesidad de rectificar con el volante)
era muy grande.
Lo conduje poco en carreteras con curvas, y sólo a un ritmo
ágil. Por el tacto de dirección que tiene, me dio
la sensación de que es un coche ligero (en realidad no pesa
mucho; 1200 kg), al que no le cuesta entrar en las curvas. |