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Sobre todo habitabilidad
Lo primero que me ha llamado la atención al ponerme a los mandos
del nuevo Honda Civic es la posición de la palanca del cambio que,
en lugar de en el suelo, está en el salpicadero. Está más
cerca del volante que en todos los coches comparables y permite
el tránsito entre las plazas delanteras. No hay túnel de transmisión
ni tampoco consola; entre los asientos lo único que hay es
el freno de mano; no hay huecos para dejar cosas. Me ha gustado
el tacto del cambio, suave, rápido para un coche familiar y, sobre
todo, preciso.
Los
asientos están un poco más altos que en coches comparables
y la posición es ligeramente más erguida. La regulación
del respaldo no es de ruleta sino de palanca y no permite ajustar
cómodamente la inclinación del respaldo sobre todo
porque el salto entre cada posición es grande.
Los dos motores con los que se venderá en España
son un 1.4 de 90 CV y un 1.6 de 110 CV. La diferencia de precio
(a igualdad de equipamiento) entre la versión de 90 y la
de 110 CV es 160.000 pesetas. El primero, como el de 90 CV, tiene
un único árbol de levas pero, a diferencia de aquél, tiene
distribución
variable VTEC, que varía la apertura de las válvulas en función
del régimen al que gire el motor. Sin embargo, el 1.6 no tiene el
carácter que habitualmente se encontraba en otros motores VTEC,
con dos fases de funcionamiento muy marcadas.
Empuja bien a medio régimen, mejora un poco más alrededor
de las 4.000 rpm y se mantiene así hasta que entra en la zona roja
del cuentavueltas (6.300 rpm y el corte de inyección a 6.600 rpm).
Recupera en marchas largas sin dificultad, además de por su elasticidad,
porque tiene unos desarrollos
ligeramente cortos. Los espejos retrovisores hacen ruidos aerodinámicos
apartir de 140 km/h, el resto de la carrocería es silenciosa
a alta velocidad.
La
velocidad máxima es menor que en coches de similar potencia
y menos superficie frontal: 186 km/h. El nuevo Civic es más
alto (1.495 mm) que modelos similares que llevan bastante tiempo
en el mercado, pero no mucho más que otros de reciente aparición
como el Fiat Stilo (1.460 mm) o el Peugeot 307, que es más
alto (1.495 frente a 1.510)
La suspensión está bien conseguida y proporciona
un buen aplomo en curvas rápidas, que es donde más
lo he probado. Sin embargo, en baches cortos es un poco seco, sobre
todo en las plazas traseras. Mantienen las características
del anterior Civic, pero ahora son más rígidas. La
trasera es más compacta para permitir que el suelo sea lo
más plano posible.
Los frenos tiene un buen tacto y están apoyados por
el ABS. En frenadas fuertes las ruedas traseras adquieren una ligera
convergencia; según dice Honda, esto es útil para
dar estabilidad al coche en estas circunstancias.
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