El Mondeo Diesel
más potente, desde 24.950 €
Además
del
motor gasolina de seis cilindros en V y 204 CV (una variación
del mismo que monta el ST220) Ford ha ampliado la gama del Mondeo
con un motor Diesel nuevo, que tiene 2.198 cm³ de cilindrada
y 155 CV de potencia máxima.
Con este motor las prestaciones oficiales son las siguientes: la
velocidad máxima es de 220 km/h y tarda en pasar de 0 a 100
km/h 8,7 segundos. El consumo medio homologado es de 6,1 l/100km.
Si consideramos conjuntamente el consumo y la aceleración,
el Mondeo 2.2 TDCi queda como una de las mejores berlinas Diesel
de este tamaño y potencia (tabla
comparativa). De todos los que tienen una potencia en torno
a 150 CV, el único con una relación más favorable
entre prestaciones y consumo es el BMW 320d, y la diferencia con
el Mondeo es casi despreciable.
Este 2,2 l TDCi está disponible con todas las carrocerías
(cuatro, cinco puertas y Wagon) y con los acabados «Futura»,
«Sport» (no disponible con el wagon), «Ghia»,
«Ghia X» y «Titanium X».
La versión más asequible, «Futura»,
cuesta 24.950 €. La más cara 30.780 €, que corresponde
al «Titanium X» y carrocería «Wagon».
La carrocería «Wagon» cuesta 950 € más
que su equivalente en cuatro o cinco puertas.
Este
último, es nuevo acabado exclusivo para este motor y se distingue
por la decoración interior con elementos de aspecto metálico,
por un kit exterior deportivo semejante al del ST 220 y por su equipamiento
de serie.
Respecto al acabado «Ghia», añade faros de xenón,
ajuste eléctrico de la altura del asiento del pasajero, aisentos
tapizados en cuero y Alcántara, cristales tintados, suspensión
deportiva y llantas de siete radios y dieciocho pulgadas.
Me ha parecido un motor de funcionamiento muy progresivo en el
que no se aprecia el tirón característico algunos
motores turboalimentados. Desde dentro del coche, a régimen
constante y con las ventanillas subidas, se oía muy poco
el sonido procedente del motor, predominando los ruidos aerodinámicos
a los mecánicos. En aceleraciones fuertes, el ruido era más
perceptible, aunque menos que con el motor gasolina de 204 CV.
La caja de cambios es de seis relaciones (Ford la llama «Durashift»).
Su tacto es muy agradable y los recorridos son cortos, aunque presenta
algo de resistencia cuando se cambia con rapidez.
El
desarrollo en sexta es largo y permite rodar por autovía
a la velocidad máxima legal con el motor próximo a
2.000 rpm. Si se desea ganar velocidad en una pendiente hay que
recurrir al cambio y reducir una marcha.
Las suspensiones, aunque firmes (en la presentación sólo
había versiones con el acabado «Titanium», que
lleva la suspensión deportiva), me han parecido suficientemente
cómodas y, al igual que el resto de la gama Mondeo, es un
coche con una muy buena estabilidad. El control de estabilidad y
tracción es opcional (IVD) con un sobreprecio de 650 €
(sólo los motores de seis cilindros lo tienen de serie).
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