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Lo pasado está de moda
 Por
lo visto en el Salón de Detroit 2001, Ford sigue a Chrysler
en la intención de hacer coches modernos con aspecto de antiguos.
Además del Thunderbird, ha presentando el Forty-Nine, inspirado
parcialmente en un coche del año 49, con ese mismo nombre. Al hablar
del Forty-Nine Ford no ha evitado la expresión «regreso al
futuro», que es lo que se dice siempre que aparece un prototipo
de corte retro.
Técnicamente no tiene ningún interés, salvo que lleva
el motor llamado Thunderbird, un V8 de cuatro válvulas por cilindro
y 3,9 litros de cilindrada. Como el Thunderbird, es tracción trasera,
otra vuelta al pasado para Ford.
Al margen de lo decorativo, la principal característica
en la carrocería del Forty-Nine es el techo de cristal desmontable.
Las piezas que soportan el techo por su parte central (montantes)
están disimuladas. Como tantos otros prototipos presentados en esta
edición de Detroit, es un cuatro plazas; los diseñadores se las
han arreglado mejor sin la central trasera.
Aparte de la forma y proporciones, el Forty-Nine
tiene muchos rasgos del pasado, aunque funcionalmente no sean iguales.
Los mandos del equipo de música, por ejemplo, recuerdan al aro que
servía de claxon en los coches de los 50. El equipo de sonido es
una de las características más notables, con un enorme subwoofer
y amplificadores que dan hasta 200 W, para llamar la atención no
sólo a la vista.
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