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Más fuerza que ahorro
El Fiesta TDdi es un excelente turbodiésel pequeño por relación entre
prestaciones y consumo, seguridad activa, confort y funcionalidad,
pero tiene el inconveniente de todos los coches de este tipo: como
cuesta mucho más que un gasolina equivalente, resulta difícil de amortizar
si se utiliza solamente en ciudad o desplazamientos cortos por carretera.
A igualdad de equipamiento, cuesta 198.000 pesetas más que un gasolina
de la misma potencia y con la actual diferencia de precio entre
gasóleo y gasolina ahorra unas 3,5 pesetas cada kilómetro. Por
tanto, el Diesel sólo empezaría a ser rentable después de los primeros
60.000 km.
Para quien tenga previsto hacer esos 60.000 km en un plazo breve,
el Diesel sí puede ser interesante porque no tiene en gran medida
los inconvenientes de este tipo de motor. No es ruidoso en carretera
(sí en ciudad) ni dificulta maniobras como un adelantamiento, porque
sus prestaciones son buenas.
Comparado
con otros Diesel de potencia, tamaño y precio semejante, el Fiesta
destaca porque se puede comprar a muy bajo precio, aunque en parte
a causa de un equipamiento escaso. No es de los más amplios interiormente,
pero sí tiene una apreciable ventaja (sobre todo en maletero) sobre
coches menores como Seat Arosa o Volkswagen Lupo.
La suspensión es demasiado suave pero, a pesar de ello, la estabilidad
es satisfactoria; sería algo más que eso con unos amortiguadores
mejores.
De sus competidores, el más próximo por precio, tamaño, prestaciones
y consumo es el Clio, más costoso pero mejor equipado. A igualdad
de equipamiento, es ligeramente más barato que el Fiesta, pero la
diferencia no es grande.
Los que llevan el motor Volkswagen de tres cilindros y 75 CV Lupo,
Polo y Arosa son más rápidos y económicos de consumo. El Clio
y el Fiat Punto JTD no son claramente preferibles a este Fiesta
por ninguna de esas dos cualidades. En cambio, el Fiesta tiene una
cierta ventaja sobre ellos en carretera por ruido y en ciudad por
respuesta del motor a bajo régimen.
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