Un buen motor y una suspensión blanda
En una primera medición de consumo a una media
real de 112 km/h por una carretera despejada, con suave brisa lateral,
entre 19 y 22 grados de temperatura, y con el aire acondicionado
desconectado, ha gastado 4,6 l/100 km.
En las mismas condiciones meteorológicas, a una velocidad
de crucero de 140 km/h, pero con tráfico que me ha obligado
a adelantar camiones, el consumo ha sido 6,0 l/100 km, a una velocidad
media real de 125 km/h. No es el que menos consume, pero consume
poco y la diferencia con los mejores es muy poco relevante en el
coste por kilómetro.
La capacidad de recuperación
de este Punto es igual o mejor que la de otros pequeños Diesel
de esta potencia con cilindrada mayor, especialmente en cuarta velocidad.
El motor del Fiat, pese a su cilindrada, solo tiene menos par que
el 1,4 de Volkswagen (que tiene un 15 por ciento más de cilindrada).
La cifra de par máximo no es sólo alta, sino que se
consigue a un régimen de giro más bajo que el de todos
sus rivales: 180 Nm a 1.750 rpm, cuando ninguno de sus competidores
alcanza el par máximo por debajo de 2.000 rpm.
Esta
buena cifra de par a bajas vueltas permite que el Punto mantenga
una velocidad de 135 km/h con una persona dentro y el depósito
lleno en una larga subida con desnivel de un seis por ciento. Es
un motor pequeño, con la respuesta de un motor mayor.
En nuestra medición
de aceleración, cuando el motor gira en las cercanías
del régimen de potencia máxima, la ventaja del Fiat
frente a sus rivales de similar potencia (y más cilindrada)
desaparece; casi todos estos Diesel pequeños aceleran más
o menos igual.
En largas distancias el error del cuentakilómetros es despreciable,
pero en el primer kilómetro me ha dado un error superior
al cinco por ciento en todas las mediciones que he realizado.
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