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Cómodo y suave casi siempre, brusco a veces
Lo mejor del puesto de conducción es dónde quedan
casi todos los mandos (hay a quien no le gustan los del elevalunas).
Lo peor es que el volante está muy inclinado y que los asientos, aunque
de forma envolvente, resultan demasiado blandos. Otra cosa que puede
no gustar son los recorridos largos de la palanca de cambios.
Esta versión tiene un climatizador
que no es completamente automático; se adapta a la temperatura elegida,
pero hay que seleccionar manualmente las salidas de aire. Salvo
cuando es preciso enfriar el coche rápidamente, conectar las salidas
de aire superior e inferior basta para mantener el ambiente adecuado.
Delante no hay problemas de espacio y el que queda para las piernas
atrás está dentro de lo normal. El único inconveniente por espacio
interior es la altura atrás; una persona adulta, no necesariamente
alta, se da con la cabeza en el techo si se echa hacia atrás.
El
maletero, según la medida que da Citroën, tiene 408 litros de capacidad.
El problema de esta versión es que lleva un cargador de 6 CD muy
mal colocado, aproximadamente en el centro del maletero en sentido
longitudinal y pegado al costado izquierdo. Aunque no es voluminoso,
resta capacidad de carga y queda expuesto a que una maleta pesada
(por ejemplo) lo golpee. Esto se puede evitar en cierta medida con
una red de sujeción que viene de serie. Tiene un buen detalle: un
seguro para fijar los respaldos traseros (que son abatibles), de
forma que no se muevan en ningún caso mientras esté el seguro puesto.
En las puertas delanteras hay dos guanteras con tapa, muy prácticas
para guardar documentos, mapas o cosas así, pero no tanto para objetos
pequeños, porque son de boca estrecha y muy profundas.
El aspecto es bueno en general, pero hay algunos elementos con
un remate dudoso. Por ejemplo, las fundas de los asientos traseros
están sujetas con unas cremalleras (un excelente bolsillo secreto,
por cierto) que no ajustan bien del todo.
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