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La nueva imagen de Citroën
Es fácil distinguir las diferencias entre
las diferentes versiones. Las versiones más básicas
tienen un comportamiento relativamente ágil en carreteras
con curvas y bastante estable en autopista a gran velocidad. Estas
versiones son ligeramente más sensibles a los cambios de
carga en curva (deslizan algo de atrás) que un León,
un Almera, o un Ford Focus equivalentes, a cambio no resultan muy
subviradores.
Las
versiones con motor de 2.0 (136 y 162 CV) tienen una amortiguación
más dura que los Xsara con motores menos potentes (muy dura
en el VTS), además la alineación de las ruedas es
diferente. Esto causa una gran facilidad para cambiar de dirección
sobre todo el VTS y una reacción brusca al reducir
la velocidad en curva. El conductor debe ir más pendiente
a la hora de conducir rápido por carretera de curvas o por
autopista. Ninguna versión puede tener control de estabilidad,
ni siquiera en opción.
Ninguna de las versiones hacen mucho ruido ni por
rodadura, ni por motor, ni por aerodinámica (salvo a velocidades
muy elevadas), pero con matices. En la versión 1.6 cuando
la aguja del cuentarrevoluciones se acerca a las 4.000 rpm, surge
un sonido más fuerte y grave de lo normal que procede del
motor, ruido que desaparece en cuanto se pasa de unas 4.500. No
resulta excesivamente incómodo, pero con ese motor a 4.000
rpm, circulamos a poco más de 140 km/h en quinta; velocidad
a la que circulan normalmente muchos usuarios.
Algunos
de los mandos no quedan totalmente a la mano como los elevalunas
y los mandos del navegador (opcional y sólo para Exclusive
y VTS) que están situados en la consola central demasiado
bajos y hace que tengamos que desviar la vista de la carretera más
de lo deseable. El puesto de conducción es bueno por lo demás,
con ajuste vertical y longitudinal del volante de serie en todas
las versiones.
En los apoyabrazos delanteros de la puerta hay un
compartimiento con tapa donde dejar algunos objetos. Es muy profundo
(unos 20 cm) pero algo estrecho, lo que hace que nos roce la mano
y nos pegue el reloj contra los laterales del mismo al coger algún
pequeño objeto del fondo. La visibilidad trasera sigue siendo
un poco reducida, sobre todo por los grandes montantes laterales.
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