Más original
que práctico
El Pluriel tiene una capota blanda plegable, que
puede guardarse en el maletero junto con la luneta posterior, y
unos arcos laterales que se pueden desmontar (pero no llevar en
el coche desmontados).
La capota es en realidad un toldo que repliega desde la parte superior
del techo, total o parcialmente. Esta configuración resulta
muy sencilla de conseguir y relativamente cercana a lo que se siente
en un descapotable puro. Como no hay montante entre las ventanillas,
con el techo plegado y las ventanillas bajadas, se consigue una
circulación de aire por dentro del coche similar a la de
un descapotable, aunque el aspecto no sea igual.
Para
obtener el aspecto de un descapotable, la capota y la luneta trasera
se pueden esconder en el interior del maletero. La operación
no resulta difícil, pero sí laboriosa. Yo me propuse
conseguirlo sin ayuda y lo conseguí después de varios
intentos. No porque sea difícil, sino porque hay que memorizar
una serie de pasos en un orden estricto y poco intuitivo. En el
interior del maletero se adjunta un pequeño folleto con las
instrucciones paso a paso.
Sólo el proceso de esconder la luna en el fondo del maletero
(mediante un sistema ingenioso, bien es cierto) requiere entre dos
y cuatro minutos. Las personas tirando a bajas tenemos un problema
añadido: la tapa del maletero se abre de arriba hacia abajo
y se queda en posición horizontal, lo que dificulta el acceso
al interior del maletero.
Guardar la capota y la luneta no es difícil, pero tampoco
es una operación que resulte agradable. Primero, porque hay
que hacer un esfuerzo por recordar los pasos. La luneta tiene dos
posiciones muy parecidas, pero diferentes, con un pulsador a la
vista y otro completamente escondido. Cuando finalmente uno cree
que ya lo ha conseguido, resulta que no puede cerrar la tapa del
maletero porque se ha olvidado un paso intermedio.
Segundo, porque extraer el «cubremaletero» rígido
del fondo del maletero requiere maña y algo de fuerza, y
colocarlo después en su lugar requiere la intervención
de dos personas, porque hay que agarrarlo desde un extremo, situarse
en el lateral del coche y encajar un pasador en el otro extremo.
Para
abrir el maletero, si la tapa que lo cubre está puesta en
su sitio, hay que meter la mano por una trampilla y tirar con fuerza
de un tirador oculto. Da la sensación de que uno puede arañarse
la mano con la tapa al tirar.
Con la luneta y la lona guardadas en el maletero, se pueden abatir
los asientos posteriores (con arcos o sin arcos, eso da igual) para
obtener una configuración similar a la de un «pick-up».
Puede resultar útil para llevar elementos de altura elevada,
pero resulta muy peligroso porque no hay separación entre
esa zona y los pasajeros de las plazas delanteras, por lo que llevar
elementos altos, aunque lo permita la ausencia de techo, resulta
desaconsejable.
Todavía es posible evolucionar más en el proceso
de dejar el C3 Pluriel como coche absolutamente descapotable. Para
ello hay que desmontar los arcos laterales de material rígido.
También resulta laborioso, aunque me pareció más
fácil que guardar la luneta. Vi desmontar los arcos, pero
no vi montarlos. La sensación que tengo es que todas las
operaciones que se hacen con el techo del Pluriel en general se
hacen mucho mejor entre dos personas. No tanto por una cuestión
de fuerza, que también, sino por necesidad de encajar cosas
simultáneamente en lugares lejanos, que requiere de mayor
precisión y que, por tanto, resulta difícil de conseguir
para una persona sola.
Con todo, lo peor de desmontar los arcos es que luego no se pueden
llevar en el coche. No hay espacio para ello, si comienza a llover
hay que refugiarse bajo techo o poner una cubierta (que se vende
opcionalmente) para que no se moje el interior del coche, mientras
los ocupantes deben buscar refugio en otro lugar si no quieren mojarse.
Esta imposibilidad de llevar los arcos en el interior del coche
impide realizar un viaje de forma totalmente descapotada, salvo
que se quiera asumir el mismo riesgo de mojarse que asumen los motoristas. |