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Americano, pero deportivo y pequeño
 
El Chrysler Crossfire llama la atención por
sus proporciones y por el uso de materiales ligeros en la construcción
del mismo.
Se trata de un coche relativamente corto (3.972 mm),
en relación a su anchura (1.839 mm) y muy bajo (1.303 mm).
Además la distancia entre ejes es 2.606 mm que también es importante
teniendo en cuenta que no tiene ni cuatro metros de largo. Las suspensiones
en ambos ejes son independientes.
En el proceso de fabricación de este coupé se han
usado materiales no muy comunes en los coches como el aluminio y
muy poco usuales como la fibra de carbono. La carrocería está hecha
de aluminio y el chasis
de fibra de carbono (de una sola pieza); no es excepcionalmente
ligero, sin embargo: 1315 kg. Como en todos los prototipos las llantas
y los neumáticos son enormes y el Crossfire no es una excepción.
Las ruedas delanteras son unas 255 / 40 R19 y las traseras unas
295 / 35 R21.
El
motor que Chrysler ha montado en este coche es un V6 de 2.7 litros
de cilindrada
con compresor
que desarrolla una potencia estimada de 275 CV, es decir, la potencia
específica ronda 100 CV / litro. El par
máximo es de 366 Nm. Estas cifras se transmiten únicamente al eje
trasero a través de una caja manual de cinco velocidades. El Crossfire
alcanza 238 km/h y acelera de 0 a 97 km/h (60 mph) en 5,8 segundos.
En el interior lo que más destaca es un sistema
denominado «EVIC» (Electronic Vehicle Information Center)
que nos informa sobre el rendimiento o las prestaciones del coche;
este artilugio informa, entre otras cosas, de la aceleración en
«g». Los asientos (es un dos plazas) son regulables
electrónicamente y probablemente sujeten muy bien el cuerpo. Dentro
de habitáculo hay una especie de caja donde depositar los cascos
del piloto y acompañante cuando no se usen.
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