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En un recorrido por autovía con tráfico denso,
para hacer una media de 140 km/h ha gastado 9,6 l/100 km.
Es un consumo equivalente al que tienen otros modelos de potencia
semejante y algo más pequeños. El consumo máximo
que hemos medido ha sido por carreteras lentas a ritmo rápido
y utilizando con mucha frecuencia toda la capacidad de aceleración
del coche: 15,4 l/100 km; podría gastar aún
mas si va por autopista a un crucero superior a 200 km/h (donde
sea posible), pero no mucho más.
La aceleración que puede alcanzar este modelo es grande,
aunque el peso del coche en condiciones de homologación
es 1.928 kg. La aceleración de 80 a 120 km/h ha sido
prácticamente la misma que la de un Audi A6 3.0 TDI
225 CV (con tracción total y cambio automático),
un coche algo más ligero y algo más potente
que el 300C 3.0 CRD.
El empuje del motor es suave y muy uniforme. No se siente
desde dentro del coche como un motor áspero ni ruidoso,
pero los hay más suaves y silenciosos (por ejemplo,
el V6 de Audi). Cuando más se nota el característico
sonido a Diesel de este motor en este coche es al ralentí,
incluso en caliente, y al acelerar en frío. Es algo que
también ocurre con este motor en el E 320 CDI.
La caja de cambios es automática de cinco velocidades
con un mando secuencial de bloqueo (más información sobre distintos tipos de cajas de cambio). Es decir, con la
palanca se pueden eliminar marchas, pero no seleccionaras;
por esa razón no se pueden hacer mediciones
de recuperación. Por ejemplo, si se selecciona la posición
«3», pueden entrar cualquiera de las tres primeras,
según la carga del motor y la velocidad del coche.
Aunque se hayan eliminado marchas con el mando secuencial,
si el motor llega a un régimen de 4.200 rpm y el conductor
continúa acelerando, el cambio pasa siempre a una marcha
más larga. Creo que es un procedimiento acertado porque
el sistema de bloqueo sigue teniendo utilidad (asegurar la
retención del motor o impedir que seleccione marchas
largas en ciertas condiciones), pero impide que se interrumpa
la aceleración si el cambio está bloqueado.
No tiene interruptor de «kick-down», que sirve
para engranar la marcha más corta posible; es muy infrecuente
que un cambio automático no lo tenga. Si se pisa a
fondo el acelerado, no obstante, el cambio selecciona la marcha
más corta posible en ese momento.
Los desarrollos de transmisión me parecen adecuados,
aunque cinco marchas ya parece poco (los modelos de este tipo
con cambio automático tienen seis o siete); DaimlerChrysler
ha preferido reservar la excelente caja 7G-Tronic para la
marca Mercedes-Benz. Con un desarrollo en sexta de 56,9 km/h
cada 1.000 rpm, se puede sostener un crucero de 140 km/h a
menos de 2.500 rpm. Si se echa de menos una caja con más
marchas no es porque el desarrollo final sea corto, sino porque
el salto entre marchas es grande.
A diferencia de lo que dice en otros manuales de coches hoy
en día, que recomiendan no calentar el motor con el
coche parado para limitar la emisiones, en el la sección
«Puesta en marcha normal – Motores Diesel»
(no en la de los de gasolina) especifica que «Cuando
arranque el motor, déjelo funcionar en ralentí
unos 30 segundos antes de conducir. De ese modo el aceite
circulará y lubricará el turboalimentador». |