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Sólo para tus ojos
Lo
vi por primera vez en el Salón de Tokio de 1997, entonces era un
prototipo denominado Z07. Ahora es el coche más exclusivo de BMW
y el único fabricado artesanalmente (pincha
aquí para conocer al detalle el proceso de fabricación
del Z8).
El interior tiene un puesto de conducción funcional y exquisitamente
revestido con cuero de napa que armoniza lujosamente esa imagen
«retro» que ha heredado expresamente del BMW
507 de 1956.
Morro alargado, formas curvas y «musculosas», neumáticos
de gran tamaño y un poderoso motor V8 son algunos de los elementos
que caracterizan el BMW Z8.
Desde cualquier ángulo impacta con su diseño. En sólo unos
segundos, apretando un botón, la capota se abate tras los asientos
y deja el interior al descubierto. Giro la llave de
contacto, aprieto el botón de arranque y su motor V8 comienza a
embriagarme con un sonido excitante, casi «erótico».
En pocos kilómetros tengo ya la sensación de que es un coche hasta
fácil de conducir; su estabilidad es muy elevada. El sistema de
control de estabilidad
y tracción (DSC
III) transmite una seguridad extra, podemos acelerar a fondo y exprimir
toda su potencia sin miedo a un sobreviraje. La cosa cambia cuando
desconecto dicho sistema, hay que templar con acierto el acelerador
para que la zaga no se desmande, aunque la motricidad
es tan buena que realmente hay que ir buscando las cosquillas al
tren trasero para provocar un sobreviraje.
La rapidez y precisión de su cambio de seis marchas invita a sacar
el máximo partido al motor, aunque la elasticidad
de su V8 es tan abrumadora que podemos acelerar en sexta desde 1.000
rpm y sentir un placentero empuje que no termina hasta llegar al
limitador de velocidad a 250 km/h.
El
cuadro de instrumentos, situado en el centro del salpicadero, resulta
muy bonito pero poco práctico. Cada vez que miramos alguno de los
relojes hay que girar la cabeza y perdemos la vista de la carretera.
Su volante de corte antiguo es muy agradable de empuñar, la dirección
es precisa y los frenos responden con enorme potencia, aunque se
fatigan en una conducción muy exigente.
No faltan modernos elementos electrónicos. Entre ellos un control
automático de velocidad de crucero, retrovisor interior antideslumbramiento,
asientos con calefacción y reglaje eléctrico, navegador por satélite,
teléfono integrado o un sistema de sonido con radio, amplificador,
cargador de CD's y 10 altavoces. También tiene novedosos elementos,
como los faros de neón en sus intermitentes y luces traseras, o
los neumáticos especiales que permiten circular durante 500 km aunque
estén desinflados.
El BMW Z8 es un descapotable que permite disfrutar de una conducción
deportiva, aunque resulta difícil justificar un precio que duplica
al del BMW Z3 M Roadster (321 CV). No ofrece el doble de satisfacción
y sí cuesta el doble.
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