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Sólo para tus ojos

El motor V8 de 400 CV del Z8 es una explosión de potencia,
elasticidad y
buen funcionamiento. Desde tan sólo 1.000 rpm tira con energía hasta
en la sexta marcha. A medio régimen trabaja con una fuerza excepcional
y, entre 4.000 y 6.500 rpm es todavía más brillante. La zona roja
del cuentavueltas comienza a partir de 6.500 rpm y el corte de inyección
se produce a 7.000 rpm.
Este motor es muy suave, no se aprecian vibraciones y sus ocho
cilindros en V orquestan un sonido que enamora. Además, el conductor
puede seleccionar dos tipos de entrega de potencia pulsando un botón,
denominado «sport», que está situado en la consola central.
En el uso normal, la entrega de potencia está «dulcificada»
en el momento de acelerar, pero al seleccionar el programa «sport»
el motor responde instantáneamente a las solicitudes del acelerador.
Con el programa «sport» no tiene más potencia ni corre
más, pero sí es más rápido en su respuesta.
Es
una gozada rodar entre 3.000 y 5.000 rpm, la respuesta es sobresaliente
y sentimos su «poderío» por todos lados. Si estiramos
el motor hasta 6.500 rpm, la velocidad a la que comienzan a llegar
las curvas obliga ya a pilotar a fondo. Hay tanta potencia y par
desde bajo régimen que los adelantamientos los podemos realizar
en sexta sin problemas, aunque si bajamos dos marchas, la rapidez
del adelantamiento es espectacular. En nuestras mediciones, el Z8
ha necesitado sólo 18,7 segundos para acelerar de 0 a 200 km/h y
las distancias de adelantamiento son mínimas: a 100 km/h
adelanta en 183 m (un Peugeot 206 GTi necesita 242 metros).
Con el BMW Z8, la velocidad de crucero se mueve entre 140 y 180
km/h casi sin darnos cuenta. Sólo hay que pisar el acelerador para
llegar al limitador de velocidad (250 km/h) a pesar de su deficiente
coeficiente aerodinámico,
con un Cx 0,39 (un buen valor para un descapotable sería por debajo
de 0,35).
Eso sí, cuando le damos alegría al acelerador, el V8 se bebe los
litros de gasolina sin plomo 98 a una velocidad similar a la que
recorre los kilómetros. Durante nuestra prueba, llegamos a medir
un consumo de 22,9 litros en conducción deportiva, fulminando el
depósito en poco más de 300 km. El consumo homologado ya es elevado,
que no creo que llegue a 400 km de autonomía
en un uso normal.
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