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Innovación técnica y cambio de sentido
El
Serie 7 es un coche completamente distinto a todo lo que había
hecho BMW hasta el momento, por dos motivos. En primer lugar, por
el progreso técnico en áreas como el puesto de conducción
y en elementos de confort. No creo que todo lo que tiene de nuevo
sea bueno, pero en general sí me parece que está conseguido
el propósito de que el conductor tenga a su disposición,
de una manera relativamente sencilla, muchos elementos que afectan
a la conducción y al confort.
En segundo lugar, no se parece al anterior Serie 7 (ni a otros
BMW) en que no está hecho para los conductores que disfrutan
de la conducción cuando tienen facilidad para «sentir»
el coche. Por la suavidad del motor, el silencio de marcha y el
confort de la suspensión, es un coche para viajar tranquilamente
como hay pocos. Ahí radica la singularidad de este Serie
7 con relación a otros BMW: será más satisfactorio
para quienes prefieran aislarse de la carretera que para quienes
quieren sentirla. Desde este punto de vista, el 735i está
mas cerca del anterior Mercedes Clase S que del anterior Serie 7.
No
sólo dinámicamente recuerda al anterior Clase S, también
en sus proporciones. El Serie 7 no es tan largo con el anterior
Clase S, pero sí más ancho y alto; su superficie frontal
es muy grande (2,38 m²).
Además, la silueta de la carrocería,
la altura a la que están el capó y la tapa del maletero,
y la poca inclinación de las ventanillas, hacen que tenga
un aspecto imponente (un niño de cuatro años, tras
quedarse mirando al frontal, me preguntó: «¿por
qué está enfadado este coche?»).
El único elemento mecánico que no queda
en segundo plano por el tamaño y los recursos de la carrocería
es el motor. En combinación con una caja automática
de seis velocidades, el ocho cilindros de 272 CV del 735i proporciona
mucha aceleración en cualquier circunstancia y tiene un consumo
relativamente bajo.
La calidad de acabado no me parece tan buena como
la del anterior Serie 7, por algunos materiales de recubrimiento
y por ciertos fallos de ajuste de poca importancia, que no tenía
su predecesor.
El 735i cuesta más que un Audi A8 3.7, lo
mismo que un Audi A8 4.2, y menos que un Lexus LS 430 o un Mercedes
S 430. Tiene algunos elementos que son opcionales (y costosos) y
me parecen recomendables, como el sistema activo de estabilizadoras
(«Dynamic Drive»), los asientos opcionales («Classic»)
y sobre todo el sistema de ayuda al aparcamiento (PDC).
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