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Mejor que el 735i
La
primera sensación que percibí al volante del BMW 730d
es que no parecía correr menos que el 735i de gasolina. Las
mediciones confirman esta apreciación. El 730d —con
218 CV declarados— es tan rápido como el 735i, con
272 CV. La explicación no la conozco y yo tampoco lo entiendo
muy bien. Lo único seguro es que la unidad que hemos probado
tiene que dar mucha más potencia de la que declara BMW.
Si a esto añadimos que el consumo es todavía
inferior (y de un combustible más barato) y que su precio
es 4.945 € menor a igualdad de equipamiento (cuadro
comparativo), y que no hay una desventaja de ruido o vibraciones
(salvo al arrancar en frío), es evidente que el 730d es más
recomendable que el 735i. Ficha
comparativa entre el BMW 730d y el 735i.
Nuestra unidad de pruebas llevaba la suspensión
opcional con control electrónico continuo (EDC, 1.583 €)
y también el sistema de estabilizadoras activas (Dynamic
Drive, 3.440 €). Después de probarlo en todo tipo de
carreteras me parecen muy recomendables ambas opciones. La sensación
de estabilidad que me ha transmitido ha sido también ligeramente
superior a la del 735i que probamos y no llevaba suspensión
EDC (sí tenía Dynamic Drive). Dicha suspensión
ofrece una comodidad extraordinaria y contiene más eficazmente
los movimientos de la carrocería. Aún así,
creo que sigue siendo un coche más lento de reacciones y
menos estable que un Mercedes Clase S. Se aprecia una mayor inercia
en sus movimientos y menor agilidad para seguir la trayectoria que
marca la dirección.
El
730d es ideal para largos desplazamientos. Sobre todo por suavidad
de rodadura y silencio de marcha. Su motor Diesel tiene un funcionamiento
equilibrado, no se aprecian vibraciones y apenas se escucha su sonido
en el interior.
Como tiene un consumo medio contenido y un depósito
de combustible grande (88 litros), es posible realizar desplazamientos
largos tan rápido como un modelo similar de gasolina, pero
sin necesidad de repostar. Permite mantener velocidades de crucero
altas sin un aparente esfuerzo mecánico para el coche ni
físico para el conductor.
Sin embargo, su manejo no es tan fácil. El
730d (y los BMW Serie 7 en general) tiene particularidades en el
accionamiento del cambio automático, el arranque, el freno
de estacionamiento o el control de los sistemas electrónicos
que requieren un cierto aprendizaje y leer detenidamente el libro
de instrucciones. No es por tanto un coche fácil de conducir
sin haber recibido previamente algunas instrucciones mínimas
de manejo.
BMW
ha conseguido concentrar casi todas las funciones que puede seleccionar
el conductor en un solo mando circular situado en la consola central
(denominado i-Drive). Manejar sus numerosas funciones requiere cierta
adaptación y un período de estudio, más que
para accionarlas (que es fácil), para llegar a ellas. El
sistema tiene un menú por el cual hay que navegar y que hay
que conocer para poder hacerlo.
Comparado con otras berlinas de su tamaño,
el Serie 7 destaca en habitabilidad, especialmente el espacio para
las piernas, aunque la forma de su asiento trasero lo hace cómodo
para viajar sólo con cuatro pasajeros. El equipamiento de
serie está en la línea de sus rivales y de lo que
se espera en un coche de su categoría. Entre los elementos
de confort opcionales creo que los que aparecen en esta
relación son recomendables. El precio de sus elementos
opcionales me parece caro en general.
Actualmente, el único rival posible del BMW
730d está en Mercedes (S 320 CDi), puesto que las variantes
Diesel del nuevo Audi A8 (V8 TDI) y el Volkswagen Phaeton (V10 TDI)
son mucho más potentes. Ficha
comparativa entre el BMW 730d y el Mercedes S 320 CDi
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