Mejor que el 735i
La unidad que he probado llevaba los dos elementos opcionales que
ofrece BMW en este modelo para mejorar la estabilidad y el confort.
Uno es el sistema de estabilizadoras activas, llamado «Dynamic
Drive» (3.440 €). Más
información sobre este sistema. El otro es el sistema
de control electrónico continuo de la amortiguación,
denominado «EDC-K» (1.583 €). Más
información sobre el EDC. Ambos sistemas se pueden poner por
separado o conjuntos, en cuyo caso, el precio final es de 4.059
€ (lo que supone un ahorro de 964 €).
Aunque son unas opciones costosas, creo que son muy recomendables
ya que, con estos dos elementos, la estabilidad me ha parecido mejor
que la del 735i que probamos y sólo llevaba las estabilizadoras
activas. Sobre todo porque, aún con ellos, el 730d sigue
siendo un coche que transmite sensación de pesadez en los
cambios rápidos de apoyo y la suspensión no es capaz
de contener la inercia de la carrocería con tanta eficacia
como lo hace la de un Mercedes Clase S (con suspensión neumática
Airmatic).
En condiciones normales o incluso realizando una conducción
de estilo deportivo, el 730d me ha parecido un gran coche; en carreteras
rápidas y autopistas, el aplomo es muy elevado. En carreteras
con curvas, se puede ir mucho más rápido de lo que
haría pensar inicialmente su tamaño (5.029 mm) y peso
(1.975 kg). A un conductor normal, su estabilidad le parecerá
excelente. Sin embargo, un conductor que haya probado a fondo un
Clase S, podrá apreciar que el 730d es algo más perezoso
al inscribirse en las curvas.
La
respuesta al giro del volante es algo lenta. Creo que no es un problema
de rapidez de la dirección (3 vueltas de volante y buena
maniobrabilidad), sino de precisión del eje delantero. Es
un coche generalmente subvirador, pero también puede producirse
un deslizamiento del eje trasero en apoyos forzados. El 730d con
la suspensión activa «EDC-K» me ha parecido menos
sobrevirador que otros Serie 7 sin ella. El control
de estabilidad (denominado DSC) se encarga de limitar eficazmente
las posibles desviaciones de la trayectoria deseada, pero en el
BMW tiene que actuar más a menudo que —por ejemplo—
en un Mercedes Clase S.
Como en otros coches de tracción trasera,
el control de
tracción está integrado en el control de estabilidad
e impide un sobreviraje
aunque se acelere a fondo. El BMW tiene también otro sistema,
llamado «DTC» (Dynamic Traction Control - Control Dinámico
de Tracción), que se activa a través del mando del
i-Drive. Funcionalmente actúa a modo de diferencial autoblocante:
si una de las dos ruedas motrices traseras patina, el DTC la frena
para que la otra pueda impulsar al coche; funciona sólo hasta
unos 70 km/h. Su uso se recomienda para arrancar sobre una superficie
de baja adherencia o para conseguir unas reacciones más «deportivas».
Sobre asfalto seco, la verdad es que no se nota que
la motricidad mejore con el DTC activado. Tampoco me parece que
le dé reacciones «deportivas» (si por eso se
entiende acelerar y que derrape) ni que equivalga a un diferencial
autoblocante en cualquier caso. Con el DTC conectado, sigue activo
el control de estabilidad (DSC) lo que hace imposible un sobreviraje.
Sólo es posible hacer que derrape el eje trasero si desconectamos
el DSC. En tal caso no es posible activar el DTC y lo más
probable es que la rueda trasera interior a la curva patine mucho,
al no tener un autoblocante que lo evite.
Sólo
es posible activar el Control Dinámico de Tracción
(DTC) o desactivar el control de estabilidad (DSC) a través
del i-Drive. Esta operación me parece muy lenta (pues hay
que estar buscando en el menú principal) y creo que sería
mejor un botón independiente para ambas funciones en el salpicadero.
La suspensión activa opcional tiene una excelente capacidad
de absorción y filtra con enorme eficacia las irregularidades
del suelo. Con ella, el 730d me ha parecido un coche muy cómodo,
suave y placentero para viajar. Además, su nivel de insonorización
está al mejor nivel y apenas se aprecia en el interior el
sonido de su motor turbodiésel, que tampoco es ruidoso.
Me han gustado, e incluso sorprendido, los frenos.
Las distancias de frenada son muy cortas, al nivel de un buen deportivo
(53 m a 120 km/h), el tacto es fácil de dosificar y su resistencia
al trabajo exigente ha sido muy buena durante la prueba. La estabilidad
de frenada también es notable, incluso aunque se frene en
curva. Tiene un equipo de frenos bien dimensionado, con discos ventilados
de gran tamaño (324 mm de diámetro), ABS, servofreno
de emergencia (DBC - Dynamic Brake Control), repartidor electrónico
de frenada y Control de Frenada en Curva (CBC - Cornering Brake
Control). Me parece algo largo el recorrido que hay entre que se
empieza a presionar el pedal de freno y el sistema comienza a frenar.
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