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Sobresale en calidad, más que otras cualidades
Como se puede ver en la tabla de mediciones, el Compact
se sitúa entre los coches más amplios de su tamaño.
Con relación al anterior modelo, ha mejorado en todas las
mediciones.
El puesto de conducción es excelente. El volante
se regula en longitud y altura, al igual que la banqueta del conductor.
El asiento resulta duro y confortable. Si bien tiene una forma que
recoge bien el cuerpo, la tapicería de cuero es poco recomendable
para quien disfrute llevándolo a buen ritmo por carretera
de montañas. En esas circunstancias y con un coche así
de potente, el conductor tiene que sentirse sólidamente fijado
al asiento, para poder manejar el volante y los pedales con soltura
(siempre tiene que ser así, pero en algunos casos más
que en otros).
El
asiento se desplaza mucho hacia delante cuando sube en altura (mediante
un resorte), por lo que la cabeza puede llegar a tocar con la parte
delantera del techo si nos despistamos. La regulación en
altura no es de lo más logrado, ya que el resorte eleva el
cuerpo con fuerza. Los sistemas de carraca, ya muy extendidos, resultan
más cómodos y fáciles de regular. La banqueta
también puede regularse en inclinación, (en este caso
sí, mediante un sistema de carraca) y en longitud.
Tiene el mismo sistema de acceso a las plazas traseras
que el Serie 3 Coupe: el respaldo de los asientos delanteros se
inclina 20 grados hacia adelante (en lugar de los 8 que se inclinaba
en el anterior Compact) y la banqueta avanza 90 milímetros
y también se eleva; esto deja un espacio de 24 centímetros
a la altura del pie para que los pasajeros accedan al interior.
No es un sistema tan bueno como el que tiene un A3, con el que no
hay que hacer fuerza y la banqueta se desliza hacia adelante, no
hacia arriba.
Los adultos sentados en el asiento posterior agradecerían
más espacio para meter los pies por debajo del asiento delantero.
El armazón de las banquetas delanteras es muy voluminoso
e impide colar los pies por debajo, salvo que conductor y acompañante
eleven mucho el asiento.
El
conductor encuentra dos bolsas diferentes en las puertas para depositar
objetos. La bolsa más atrasada no resulta de fácil
acceso. Debajo de la columna de dirección y a la izquierda
hay otro cajetín grande para colocar cosas de tamaño
medio y también está la guantera de buen tamaño.
Muy práctico resulta un cajetín con tapa situado justo
delante de la palanca de cambios. No es grande, pero está
bien acolchado y permite colocar cosas que habitualmente suenan,
como llaves, por ejemplo. Está bien que no se oigan ruidos
evitables, ya que ni los guarnecidos ni ningún otro elemento
suenan lo más mínimo, incluso por carreteras de mal
piso.
El único sonido achacable al coche es el
del ventilador de la aireación, que en carretera no se oye
(lo tapa el ruido de rodadura y el aerodinámico) pero sí
en ciudad. No se trata de un ventilador excesivamente ruidoso, pero
según mi apreciación, suena más que sopla.
Cuando hace calor, en ciudad, hay que llevarlo cerca del tope, para
intentar enfriar el interior del coche, y entonces resulta más
ruidoso que efectivo. La falta de efectividad se debe a dos causas.
Una es el bajo caudal de aire. La segunda es que el aire sale poco
frío. Este segundo inconveniente no se debe al ventilador
sino al sistema de aire acondicionado, que no enfría suficientemente
(cuando la temperatura exterior supera los 35 grados centígrados).
Los elevalunas van situados en la consola central,
de tal forma que tanto el conductor como el acompañante tienen
acceso a las ventanillas de los dos lados. Las ventanillas y el
techo eléctrico pueden accionarse hasta 15 minutos después
de parar el motor y retirar la llave. Eso sí, siempre que
no se haya abierto una puerta y se haya vuelto a cerrar. En el manual
del coche no explica el motivo de que una vez abierta y cerrada
cualquier puerta el sistema eléctrico de las ventanillas
ya no esté operativo y haya que volver a girar la llave si
se quieren subir o bajar.
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