|
Mucho más que muchos caballos
No he llevado un motor sin turbo tan bueno como
éste; creo que es mejor que el V8 de 4 litros y 400 CV del M5.
Da 343 CV, y casi diría que la potencia máxima es lo de menos.
Su elasticidad
es prodigiosa. Está hecho para dar la potencia máxima a 8.000 rpm,
pero se puede meter la sexta velocidad a 1.500 rpm (60 km/h), pisar
a fondo el acelerador y sin ruidos, toses ni tirones
da una aceleración tan uniforme como intensa. No aparece por ningún
lado el empujón que pega un motor turbo potente.
Los
343 CV están ahí. En cierta medida le pasa lo que a muchos otros
BMW: se nota más lo que corre cuando ya va rápido. En ir rápido
tarda poco, eso sí; donde el tráfico, la carretera y las autoridades
lo permiten, a poco que se quiera correr se pone a 200 km/h. Pero
donde verdaderamente sorprende es a partir de ahí. La velocidad
máxima está limitada a 250 km/h (realmente es un poco más, casi
257). La facilidad con que llega a esa velocidad, tanto en quinta
como en sexta, no la tiene un Porsche 911. Tampoco la tiene la M5,
cuya resistencia aerodinámica y relación peso potencia es semejante
a la del M3, pero tiene desarrollos
más largos.
A mi compañero Víctor le parece que la diferencia
entre éste 343 CV y el anterior 321 no es tan grande como la que
hubo entre el M3 de 286 CV y el de 321. Es posible pero, por la
forma en que acelera a partir de una velocidad ya alta, me parece
que tiene todos los caballos que se supone que tiene, si no alguno
más.
Corre
a cualquier régimen.
En zonas de curvas no hay que preocuparse de mantener el motor alto
de vueltas, aunque el cambio permite hacerlo por su escalonamiento.
Como casi siempre, el salto entre segunda y tercera es grande. Si
se estira el motor hasta 8.000 rpm en segunda (un poco más
de 100 km/h), cae hasta unas 5.250 rpm al cambiar a tercera. Da
igual, a 5.250 rpm tiene unos 270 CV. (Pincha
aquí para ver una curva de potencia y más datos de
este motor).
No es un motor silencioso, pero su sonido tiene poco
que ver con el de un motor normal. Al acelerar desde bajo régimen
con el gas a fondo, produce unos cambios de tono tales que parece
que está haciendo una melodía.
Gasta poco. Así, en términos absolutos. Tiene un
rendimiento excepcional
(235 gramos/kWh de consumo
específico); es decir, saca la fuerza de usar bien el combustible,
no de usar mucho. En un recorrido por carretera con conducción suave
y no más de 160 km/h, puede bajar de 9 l/100 km. En el característico
recorrido desde el extrarradio hasta una gran ciudad, con atasco
final incluido, no llega a 10. A ritmo muy rápido, con media de
170 km/h, está en torno a 15. Donde sea posible, con una velocidad
de crucero en torno a 220 km/h y media por encima de 200 km/h, no
llega a 20 l/100 km. Ningún otro coche capaz de ir tan rápido gasta
menos, muchos que son más lentos gastan más.
|