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El 335i Coupé será satisfectorio o no en función
del uso que se le vaya a dar. No es recomendable si va a ser
un coche para viajar por todo tipo de carreteras y se espera
de él una cierta comodidad. Es muy recomendable para
quien busque un deportivo ágil y muy capaz para circular
rápidamente por buenas carreteras, sean rápidas o lentas,
a costa de que la suspensión sea dura.
Para el primer fin hay otros cupés de cuatro plazas
más recomendables, como un Mercedes-Benz CLK o un Peugeot
407 Coupé, o de dos más dos, como un Alfa Romeo
Brera o el Audi TT con la suspensión de serie. Para
el segundo, ninguno de los anteriores me parece mejor a este
BMW.
En el 335i que hemos probado, si la capa superficial del
asfalto no estaba en buen estado la suspensión se volvía
muy seca y llegaba a agitar la carrocería con brusquedad.
En cambio, en vías bien asfaltadas, el confort que
puede dar la suspensión se puede considerar satisfactorio
para tratarse de un deportivo. Nuestra unidad llevaba unas
llantas de 19" opcionales (1.549 €) con neumáticos
de distinta medida en cada eje y poco perfil, 225/35R19 delante
y 255/30R19 detrás (Potenza RE-050A), que acentuaban
más las reacciones del coche. En el listado de equipamiento que BMW envía a la prensa aparece el siguiente comentario junto a la opción correspondiente a estas llantas: «Nota: esta combinación de ruedas/neumáticos de 19 pulgadas asegura un comportamiento de
conducción extremadamente deportivo debido a un reducido confort de suspensión y de
rodadura».
Las
unidades que condujo mi compañero Juan Manuel Pichardo
en la presentación de este modelo tenían las
ruedas de serie: 225/45 delante y 255/40 detrás, con
llanta de 17" y neumáticos Bridgestone Potenza. Con
ellas, el 335i coupé iba suficientemente bien y resultaba
más confortable, por lo que recomiendo optar por las
de serie.
En carreteras lentas y con el asfalto en buen estado es difícil
sacar al 335i de su trayectoria, salvo que se cometa un error
muy grande o se acelere más de lo debido a la salida
de una curva. La estabilidad es elevada y la adherencia lateral
que proporcionan sus neumáticos muy alta.
Con el control de estabilidad desconectado y yendo rápidamente
puede tener reacciones muy vivas. En un Porsche Cayman S (prueba
de este modelo), que como deportivo es excepcional, la
transición de una situación normal a una delicada
no es tan brusca como en el 335i. Hasta cierto punto (es un
coche de motor central trasero), pone las cosas algo más
fáciles a quien lo conduce que este 335i con llantas
de 19".
Si se va a conducir el coche con frecuencia por
carreteras lentas, la dirección activa es una opción
recomendable (1.610 €). Esta dirección de desmultiplicación
variable modifica de forma automática la relación
que hay entre el giro del volante y el de las ruedas. También
es de gran utilidad en ciudad, ya que facilita muchísimo
las maniobras.
La motricidad está a la altura de lo que necesita un coche con este motor; no obstante, tiene mucha fuerza y no se puede esperar acelerar a fondo a la salida de las curvas y que el coche no se mueva, incluso con el control de estabilidad conectado. Esto es especialmente visible en curvas enlazadas o cuando la inercia descarga una de las ruedas motrices. Cuando esto sucede, el control de tracción interrumpe la entrega de potencia para limitar el deslizamiento. Entre esto y conducir sin ninguna ayuda electrónica hay un paso intermedio: como otros BMW, se puede conectar la función «DTC», que admite una mayor guiñada en aceleración antes de frenar al coche.
Los neumáticos son de tipo «runflat», capaces de rodar sin presión limitadamente. El Serie 3 Coupé tiene una función que controla de manera continua el desgaste de las pastillas.
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