El 130i tiene una variante del motor
que estrenó el 630i , que también llevan
otros modelos del BMW, como el 330i
. Es un seis cilindros de 3,0 l de cilindrada y 265 CV;
da más potencia y par máximo que en otros modelos
de BMW (más
información). Está a la venta por 38.000
€ con caja manual de seis relaciones. La versión con cambio automático de seis marchas cuesta
40.663
€.
El 130i tiene unas cualidades dinámicas que lo hacen
muy agradable de conducir. El funcionamiento de su motor atmosférico
es ejemplar, aunque sus prestaciones no son particularmente
rápidas para 265 CV, según nuestras
mediciones.
Quien
esté acostumbrado a coches con la misma relación
entre peso y potencia que el 130i, puede que no quede impresionado
por su aceleración.
Al menos hasta unos 120 km/h y sin salir desde parado, no
da más aceleración que coches menos potentes
con turbocompresor (como un Focus
ST de 225 CV); un Astra
OPC (240 CV) acelera más.
La potencia extra que tiene el BMW con respecto a un Astra
OPC es determinante a partir de una velocidad muy alta.
Según datos oficiales, el 130i alcanza una velocidad
máxima de 250 km/h y pasa de 0 a 100 km/h en 6,1 s.
El consumo homologado es 9,0 l/100 km. Estas prestaciones
son similares a los de modelos semejantes, aunque destaca
por su bajo consumo (tabla
comparativa).
El motor tiene un rendimiento bueno y el coche no gasta mucho;
en una utilización normal por carretera y algo de ciudad
puede gastar unos 9,0 l/100 km. En nuestro recorrido por carretera
de montaña consumió 21 l/100 km, que no es mucho
para su potencia. El depósito de combustible se queda
algo escaso con 53 l.
Dentro de este nivel de potencia, es un coche muy recomendable
para quien pueda prescindir del empujón que dan los
motores sobrealimentados y de su capacidad de aceleración,
pero aprecie la forma de conducir en la que es necesario utilizar
el cambio para mantener una aceleración relativamente
alta. Para extraer la máxima capacidad de aceleración
hay que llegar hasta unas 6.800 rpm.
Si bien la aceleración en marchas largas y desde
bajo régimen es menor que la de modelos turboalimentados,
no es un coche incómodo de utilizar en en esas condiciones,
ni mucho menos. Tiene una respuesta lineal y permite ir a
una velocidad muy baja en marchas largas; si en ese momento
se pisa el acelerador, lo que se obtiene es un empuje uniforme
y extraordinariamente suave.
Los
motores sobrealimentados tienen su encanto, y los buenos motores
atmosféricos como éste también lo tienen;
hay más de los primeros que de los segundos.
Puede tener tres tipos de suspensión (más
información); nuestra unidad de pruebas tenía la
más dura (que forma parte del Paquete M) y, además,
las ruedas opcionales de 18 pulgadas.
Con esta configuración, es particularmente estable
y ágil, cambia de trayectoria con facilidad. Gira con
poco balanceo, tiene una adherencia alta y un tacto de conducción
que apreciará quien busque un deportivo.
Dada la rapidez con la que apoya en las curvas en ciertas
circunstancias, requiere más atención que —por
ejemplo— un Golf R32 (algo más torpe). No es
cómodo por carreteras que estén bacheadas y,
a un ritmo rápido, no es tan fácil de conducir
como otros coches potentes de su tamaño que tienen
tracción delantera.
En carreteras bacheadas la sensación de estabilidad
se degrada más que en otros casos y, como suele ocurrir
en los BMW potentes de tracción trasera, el control
de estabilidad entra en funcionamiento con frecuencia al acelerar
a la salida de las curvas, o al acelerar sobre superficies
en mal estado. Este hecho disminuye en parte si se desconecta
el control de tracción (una sola pulsación sobre
el botón DTC del salpicadero).
Si se pulsa durante unos segundos esta tecla se desconecta
el control de estabilidad y el de tracción. Con todo
desconectado, puede ocurrir que el coche pierda tracción
y comience un sobreviraje. Por esta razón, ciertos
conductores pueden echar en falta un autoblocante. Como la
estabilidad, la motricidad es proporcionalmente mucho mejor
en carreteras en buen estado que en las rotas o bacheadas.
Por
lo que hemos visto en otros Serie 1, la suspensión
de serie puede ser satisfactoria incluso para quienes aprecien
una suspensión dura.
Creo que para la mayor parte de los usuarios y una conducción
normal o normalmente rápida, será más
apreciable la pérdida de comodidad que la ganancia
de estabilidad que hay con las suspensiones opcionales.
No obstante, ninguna de las dos suspensiones opcionales son
secas porque la carrocería no se mueve con brusquedad
al pasar sobre pequeños baches. Un inconveniente que tiene la suspensión «deportiva
M» es que sólo se puede adquirir dentro de un
paquete de opciones que incluye diferentes elementos de equipamiento
(entre otras cosas, unos buenos asientos). El precio de esta
opción es 2.601 €.
El equipamiento de serie incluye algunos elementos que no
están en otras versiones del Serie 1: asientos deportivos,
tapicería de cuero Boston, reposabrazos delantero,
climatizador bizona y radio CD Business. Otras novedades para
la Serie 1 son los faros con iluminación en curva,
que dan mucha mejor iluminación que los faros de serie.
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