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Bueno y caro
No puedo asegurar que la probabilidad de que se rompa un A3 sea
menor que en otros coches. De hecho, es seguro que parte de los
que compren un A3 van a tener algún tipo de problema. Por ejemplo,
durante la prueba, en carretera y con una fuerte lluvia, se me quedaron
parados los limpiaparabrisas (mucho susto); tuve que quitar el contacto
y volver a arrancar para ponerlos en marcha. Las incidencias o defectos
que he visto en todos los A3 que he llevado son pocas; menos que
en coches de otras marcas. Esto no se puede trasladar directamente
al coche de un usuario normal, porque los coches de prueba siempre
son nuevos y están revisados (en todas las marcas). Es decir, no
sé cómo va un A3 viejo con relación a un Xsara viejo, por ejemplo.
Bueno pues, dicho todo eso, la impresión de calidad que me deja
un A3 es mayor que la de cualquier otro coche de su tamaño, incluido
el Golf. Hay cosas evidentes, como el tipo de superficie de los
plásticos (de reflejo mate); otras es más difícil verlas a primera
vista (cómo está cosido el cuero del volante). Hay algunas que realmente
no tienen importancia, como la manera en que está ralentizado el
movimiento de un asidero de techo (parece que lleva más silicona
que un León, por ejemplo); otras sí son prácticas, como la forma
en que bascula el asiento delantero. En conjunto, el aspecto de
«coche bien hecho» que da el A3 es notable. Y eso significa
bien que Audi hace mejor los coches mejor, o bien que sabe lo que
hay que hacer para que lo parezca.
El puesto de conducción de esta versión no es del todo satisfactorio.
El asiento queda, incluso en su posición mínima, más alto que en
un A3 normal. A algunos conductores les puede molestar (a otros
no), bien porque pierden de vista la parte superior de la instrumentación,
o bien porque quedan altos con relación a los pedales.
La
versión Ambition que hemos probado tienen un «asiento deportivo»,
con la opción de tapicería de cuero («Vachette» 224.000
pesetas). Este asiento sujeta muy bien el cuerpo, tanto la espalda
como las caderas. Pero la parte plana de la banqueta mide 29 cm
y tiene a cada lado un resalte muy poco mullido. El problema es
que, quien no quepa en esos 29 cm, queda apoyado sobre los dos resaltes,
que ceden muy poco. En trayectos cortos no se nota, pero quien pase
muchas horas al volante puede sentirse muy incómodo, porque el peso
de su cuerpo descansa sobre una superficie muy pequeña y, por tanto,
la presión se concentra en la piernas en lugar de en las posaderas.
La instrumentación es casi exacta (otro detalle que distigue a
Audi), pero no incluye de serie ordenador. Es una de las cosas que
se echan de menos en un coche de este precio además de: limpiaparabrisas
automático, asientos con ajuste lumbar o retrovisor interior antideslumbramiento.
El espacio en las plazas delanteras es suficiente incluso para
personas muy altas, atrás resulta escaso por espacio para las piernas
(especialmente con estos asientos) y el maletero está por debajo
de la media. Además de con tres versiones de equipamiento, el motor
TDI de 130 CV se puede montar con carrocería de tres o cinco puertas;
tracción delantera o total; y caja de cambios manual o automática,
aunque no existe cualquier combinación de estas variables.
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