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Bueno y caro
Hace poco que he llevado el León TDI 150 CV y, por lo que se puede
notar (aunque sin medir), me parece que es muy semejante a este
A3 de 130. Hay una cierta diferencia en recuperación
entre ellos, pero más por desarrollos que por motor (el A3 va ligeramente
más largo). La comparación con otros motores Diesel de potencia
semejante también es favorable el motor de Audi. Por relación prestaciones
/ consumo, me parece mejor que el 4 cilindros de BMW (320d) o el
cinco cilindros de Fiat (Alfa 156 o Lancia Lybra JTD). Aún no he
conducido el cuatro cilindros de Peugeot en versión de 2,2 litros
y 133 CV.
Hacen falta instrumentos muy precisos y muchas horas de trabajo
para saber la potencia máxima que tiene un motor. Pero para saber
la que no tiene basta una prueba en carretera. Está claro que este
motor no tiene 130 CV, sino mucho más. La velocidad máxima homologada
es 205 km/h y el desarrollo en sexta velocidad 55,1 km/h cada 1.000
rpm. Para un coche con 130 CV y la resistencia
aerodinámica del A3 (SCx 0,69) sería imposible alcanzar 4.000
rpm en sexta (más de 220 km/h), en una carretera plana y sin viento.
Y el A3 que hemos tenido de prueba lo hacía.
Por encima de unas 2.500 rpm (menos de 140 km/h), la sexta velocidad
da una aceleración que es suficiente para ir más rápido que el tráfico
normal al circular por autovía. Sin bajar de ese régimen,
es posible afrontar rampas pronunciadas.
Si, por el contrario, el conductor prefiere apurar las marchas,
el motor responde bien hasta 4.500 rpm y ahí dice basta. Ahora bien,
a partir de 4.000 el mismo motor, con un cambio a un tono más agudo
en el ruido, avisa de que se acerca a su límite.
Gasta
poco en cualquier circunstancia. El consumo medio en la prueba ha
sido el mismo que estamos obteniendo con nuestro León TDI 110 en
la prueba
de larga duración: menos de 8 l/100 km. En cambio, cuando se
circula rápido a velocidad sostenida, el A3 gasta menos que el León
al mismo ritmo. El rendimiento de este motor es aún mejor que el
del TDI 110 CV.
Lo que le falta a este motor es algo más de suavidad. De las tres
formas en que se puede manifestar el motor en este sentido -ruido,
vibraciones y aspereza- es lo último lo que más se siente. Tiene
un sonido grave, claramente audible al acelerar, que queda en segundo
plano cuando se sostiene una velocidad constante, aunque sea alta;
si se circula en sexta, casi siempre se oye más el aire que el motor.
Vibra un poco más que el motor 110 en algunas circunstancias, pero
no es un motor incómodo por ello ni va sacudiendo a los pasajeros.
La «aspereza» (la «H» de lo que los ingleses
llaman «NVH», noise, vibration and harshness) es lo
contrario de suavidad, y se siente al acelerar el motor más que
en otros Diesel.
En un par de ocasiones, cuando circulaba en sexta, se me fue la
mano al cambio a buscar la séptima (afortunadamente no la encontró).
Esto me ha ocurrido en otras ocasiones, bien por que la aceleración
que da el coche la última marcha es alta, bien por el ruido que
hace al acelerar, o bien como en este caso por una mezcla
de las dos causas.
No es realmente un motor incómodo en este sentido, aunque le falta
fuerza a bajo régimen. En ciudad, a ritmo de atasco o al ir circular
muy despacio, es fácil tener que recurrir a la primera, cuando en
otros coches basta la segunda. Si el motor cae por debajo de unas
1.500 rpm apenas da aceleración, y la da muy bruscamente si se pisa
mucho el pedal cuando pasa de ese régimen.
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