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Deportivo pero no incómodo
Es fácil encontrar una postura correcta al
volante, que tiene ajuste vertical y longitudinal. Es posible acomodarse
sin que el volante quede lejos o las rodillas muy flexionadas. El
reposapiés es satisfactorio, tanto por tamaño como
por su disposición, se puede apoyar el pie sin forzar la
articulación del tobillo y con la rodilla ligeramente extendida.
Los asientos tienen ajuste manual en altura, longitud
e inclinación del respaldo, además de regulación
eléctrica del apoyo lumbar. Me parecen correctas la longitud
de la banqueta y la sujeción lateral del asiento (tapizado
en tela en su parte central y cuero en los laterales).
Desaconsejo que las personas de talla superior a 1,90 m se compren
el coche con la opción del techo corredizo, salvo que les
guste conducir con el respaldo muy inclinado. La altura al techo
es escasa, lo que dificulta que se pueda llevar el respaldo en una
posición erguida sin que la cabeza roce con el tapizado del
techo.
Este techo también tiene otro inconveniente, y es que circulando
con él abierto a velocidades moderadas —entre 60 y
90 km/h aproximadamente— genera unas turbulencias en el interior
del habitáculo muy desagradables al oído.
De
los coches que he probado con este tipo de techo, en ninguno aparecía
este efecto a tan baja velocidad. Hay tres formas de solucionarlo:
la primera es cerrar parcialmente en techo, la segunda consiste
en bajar un poco las ventanillas y la última es no abrir
el techo si se va a circular en ese intervalo de velocidades.
La visibilidad en los retrovisores es adecuada, para mi gusto algo
escasa en su zona más exterior debido a la forma trapezoidal
de los espejos. Tienen una superficie convexa en el extremo para
ampliar el campo de visión.
La visibilidad hacia atrás es regular, puesto que queda
limitada por una ventana trasera de tamaño medio y bastante
inclinada a lo que se añade el obstáculo que representan
los tres apoyacabezas traseros.
Sobre la terminación y materiales del interior reproduzco
lo dicho en la prueba
del 2.0 TDI. Los materiales empleados tienen buen aspecto y
resultan agradables a la vista y al tacto. A mi juicio sólo
hay un plástico inadecuado: es el que va situado longitudinalmente
a ambos lados de la palanca de cambios y el que protege las puertas
a la altura de las rodillas de los pasajeros. Justo donde están
situados estos plásticos es donde se apoyan las rodillas
de conductor y acompañante, por lo que resultaría
mucho más cómodo un tapizado mullido.
En las puertas delanteras hay bolsas de gran tamaño y en
los paneles laterales posteriores, bolsas pequeñas. Alrededor
del conductor hay diversos lugares donde dejar objetos menudos y
enfrente del pasajero una guantera de gran tamaño. A la izquierda
del volante, hay un hueco para dejar monedas y llaves que resulta
muy adecuado por su forma y capacidad. Curiosamente, este hueco
está forrado con tela en la bóveda superior (por donde
tocan los dedos al ser introducidos para recoger las llaves y las
monedas), pero no está forrado en la zona de plástico
duro donde se apoyan los objetos. Al no ir forrado, el movimiento
de las monedas o las llaves en el interior es fuente segura de ruidos.
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