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Audi sustituye el motor 3,0
l de 220 CV por una versión renovada del 3.2 FSI,
que da 260 CV. Además, en toda la gama se utiliza el
frontal del A8 de 12 cilindros y hay nuevos elementos de equipamiento
disponibles.
Esta nueva variante del motor 3.123 cm³ da 4 CV más
que la ya existente, que llevan el A4 y el A6 (256 CV). La
relación entre prestaciones y consumo con este motor
es muy buena (tabla
comparativa de prestaciones y consumo).
Estará a la venta con dos tipos de transmisión,
ambas de cambio automático: bien tracción delantera
y cambio «multitronic», o bien tracción
total y cambio «tiptronic». La versión
con tracción delantera se podrá elegir con la
carrocería normal (5.062 mm) o la alargada (5.192 mm).
Me
parece más recomendable el tracción delantera
con cambio multitronic para casi todos los casos. El A8 con
este motor se desenvuelve perfectamente con tracción
delantera; los inconvenientes o incomodidades que puede tener
este tipo de tracción no se aprecian. Sólo cuando
la adherencia es muy limitada, la tracción total puede
ser una ventaja porque permite avanzar donde el tracción
delantera no puede, pero no hace el coche más seguro.
El cambio tiptronic es muy suave y cómodo de usar,
pero el multitronic lo es más. En los cambios de variador,
una de las cosas que pueden resultar más molestas es
el hecho de que, si se acelera a fondo, el motor queda en
un régimen alto de forma casi constante. Por la suavidad
de este motor FSI y lo bien aislado que está, esto
no me parece que sea un problema en este A8.
La versión del A8 con este motor me parece muy satisfactoria
por suavidad y silencio (prueba
del A6 3.2 FSI). No sé si la aceleración
de este A8 es tanta como la que puede dar un BMW 730i, pero
el tacto del motor sí me parece más apropiado
para este coche. El motor de BMW es muy bueno y se distingue
por su consumo muy bajo pero, requiere llevarlo alto de vueltas
para que dé una aceleración cercana a la máxima.
En el A8, en cambio, se puede conducir más relajadamente
sin perder una reserva de aceleración suficiente para
casi todo caso.
Como todos los A8 a partir de ahora, este nuevo Diesel tiene
el frontal que antes era característico de la versión
de doce cilindros. También tiene algunos elementos
de equipamiento nuevos en el A8: la iluminación lateral
en cruces (además de las de curva, que ya podía
tener), receptor de radio digital DAB, un sistema de ayuda
al aparcamiento que da información independiente de
cada sensor (algo que me parece muy útil e interesante)
y —a partir de septiembre— un equipo de sonido
Bang & Olufsen.
Opcionalmente
y solo para la versión de doce cilindros se ofrece
un equipo de frenos de material compuesto (más
información). He podido probar estos frenos en
un recinto cerrado lo suficiente para que me quede perfectamente
claro que son muy superiores a unos discos de fundición
de hierro. Despues de una serie de frenadas que habrían
disminuido mucho la eficacia de unos frenos normales, y posiblemente
también habrían doblado los discos, los cerámicos
seguían funcionando perfectamente.
Lo único que se puede apreciar es que las frenadas
a poca velocidad y muy suave producen un sonido característico,
más perceptible cuando los discos están calientes.
Creo que este tipo de frenos le hace más falta a una
berlina con este peso y prestaciones que a un deportivo como
un Porsche 911 (que tiene unos buenos frenos de serie).
Otras ventajas de los discos de material compuesto es que
duran unas cuatro veces más que los normales (hasta
300.000 km), que desgastan menos las pastillas (según
Audi, pueden durar hasta 80.000 km en uso normal) y —sobre
todo— que mantienen mejor su eficacia durante toda su
vida útil. El A8 con estos frenos no frena más
que el que tiene los discos de serie, cuando están
nuevos (la frenada depende más de la adherencia del
neumático); cuando el equipo de frenos ya tiene un
cierto tiempo, el opcional sigue frenando igual, pero el de
serie no.
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