El mejor en prestaciones, no en estabilidad
El motor V6 3.2 del 147 GTA empuja con fuerza desde
bajo régimen y resulta agradable de conducir en cualquier
circunstancia. Aun así, donde parece más enérgico
es entre 4.500 y 6.800 rpm, que es el punto en el cual se produce
el corte de inyección, a pesar de que la zona roja del cuentavueltas
esté marcada a 7.000 rpm. Su sonido es muy agradable, el
característico bramido fino de los motores «V6»
de Alfa Romeo que, incluso, llega a petardear ligeramente cuando
después de una aceleración fuerte levantamos el pie
del acelerador.
Aunque me parece un motor plenamente satisfactorio,
creo que no llega al nivel de elasticidad, respuesta a bajo régimen
y agrado de conducción del V6 3.2 que lleva el Volkswagen
Golf R32 (un motor sobresaliente en su funcionamiento). Mientras
que el motor del GTA desarrolla un par máximo de 300 Nm a
4.800 rpm, el del R32 entrega 320 Nm entre 2.800 y 3.200 rpm. El
motor de Volkswagen es más enérgico desde bajas vueltas
y da una mejor capacidad de recuperación.
De
esta manera, si en el Golf R32 recuperamos velocidad desde cualquier
marcha con mucha sensación de fuerza, el GTA parece pedirnos
una marcha menos para recuperar con mayor celeridad, siempre que
estemos por debajo de 4.500 rpm.
Por el contrario, el 147 GTA es más rápido
en aceleración, cuando se utilizan sus 250 CV y se emplean
a fondo las seis velocidades de la caja de cambios. El peso del
147 GTA es algo más elevado (1.435 kg) de lo esperado en
un coche de su tamaño; de lo contrario, podría ser
verdaderamente impresionante en prestaciones.
Su manejo es rápido y preciso, permite engranar
cada una de las marchas con rapidez y aprovechar al máximo
las posibilidades del motor. El recorrido de la palanca entre los
cambios es suficientemente corto y la doble «H» no está
muy separada. Aunque no me parece un cambio sobresaliente, sí
creo que es más rápido en su accionamiento que el
del Golf R32. Los desarrollos de transmisión están
bien adaptados y el escalonamiento entre las marchas es correcto.
El peso influye también de forma negativa
en el consumo del GTA. El Golf R32 pesa todavía más
(1.477 kg) y consume menos, dejando en evidencia el peor rendimiento
térmico del motor Alfa Romeo. En un uso mixto por carretera
y ciudad, realizando una conducción suave y sin superar 120
km/h de velocidad en ninguna ocasión, ha gastado 11,4 l/100
km. También en un uso mixto, pero con un estilo de conducción
más dinámico y ágil, el consumo se ha situado
entre 14,2 y 15,9 l/100 km. En condiciones de máxima exigencia
por carreteras de montaña ha gastado 26,9 l/100 km (el R32
nos gastó 20,3 l/100 km en las mismas circunstancias).
Este elevado consumo limita también mucho
su autonomía. En condiciones de uso ágil por carretera
y ciudad (algo a lo que invita el GTA) es probable que no lleguemos
a recorrer ni 400 km sin parar a repostar. Y en cuanto experimentemos
un poco más a fondo sus posibilidades dinámicas, podremos
hacer poco más de 300 km.
El ordenador de viaje marca entre 0,1 y 0,4 l/100
km de menos en sus indicaciones de consumo medio y su medición
no supera 25 l/100 km aunque el consumo real sea más elevado.
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