Mercedes-Benz Clase E Coupé (2017) | Impresiones de conducción

16/03/2018 |Pablo David González (@PD_Gonzalez)

Donde más he disfrutado las cualidades del Mercedes-Benz Clase E Coupé ha sido conduciendo por vías rápidas, como autopistas y autovías. Se viaja en un habitáculo acogedor, muy bien aislado de las diversas fuentes de ruido y con una suspensión —la de serie, que es de dureza fija, en opción se puede pedir una con muelles neumáticos— que suaviza ejemplarmente las ondulaciones del asfalto.

De la suspensión no solo es loable el confort que proporciona, sino también la elevada percepción de seguridad que transmite su preciso control de los movimientos de la carrocería. Solo los baches que producen un movimiento muy rápido de las ruedas, como algunas crestas o socavones, hacen que su respuesta sea un tanto seca y empañan un poco la buena sensación que deja en el resto de circunstancias. Con todo, para quien esté buscando el máximo confort, creo que sería recomendable pedir el Clase E Coupé con unos neumáticos distintos a los de la unidad de prueba, unos Pirelli PZero que medían 245/35 delante y 275/30 detrás, siempre sobre llantas de 20 pulgadas. Las medidas de los neumáticos de serie son 225/45 R18 (las cuatro).

El Clase E Coupé no tiene las reacciones en curva de un deportivo porque no responde con la inmediatez que caracteriza a este tipo de vehículos, ni transmite una sensación grande de agilidad o eficacia. Es un coche que se desenvuelve bien en carreteras de curvas de baja y media velocidad, que cambia de apoyo con una rapidez aceptable y que, gracias la tracción trasera, permite en ocasiones jugar un poco con el deslizamiento de las ruedas posteriores, que siempre es un aliciente para los entusiastas con la conducción deportiva.

El motor Diesel de 194 CV refuerza la percepción de que el Clase E Coupé ha sido concebido para brillar en viajes largos por autopista, antes que en tramos de montaña o ciudad. No es un motor ruidoso, pero a baja velocidad (como en ciudad) y a elevadas revoluciones (como iría si se conduce rápido en un tramo de montaña) se oye y el tono que llega al habitáculo es el característico de los Diesel. Las vibraciones, en cambio, llegan muy atenuadas. Sobre este motor hay información técnica en este artículo.

La transmisión automática de nueve relaciones —9G-TRONIC, por el momento es la única disponible— selecciona las marchas con mucha suavidad. Su funcionamiento cambia según el programa de conducción escogido. Hay cuatro programas (Eco, Normal, Sport y Sport+) más uno personalizable (Individual). En el modo Eco, el cambio inserta el punto muerto cuando el conductor no pisa ninguno de los pedales, ni acelerador ni freno, con el objetivo de que el coche avance sin el freno que supone la retención que da el motor. En los dos modos deportivos, los cambios y la respuesta del motor al acelerador se vuelven más bruscos, especialmente en Sport+.

Hemos registrado un tiempo medio de aceleración de 80 a 120 km/h de 6,1 segundos (esta medición siempre la realizamos seis veces en un mismo tramo de recta, tres en un sentido y otras tres en el contrario), exactamente lo mismo que necesitó un Clase E Berlina con idéntico motor. Esta capacidad de aceleración permite viajar con cuatro personas a bordo y su respectivo equipaje en el maletero sin tener la sensación de que falte de potencia (obviamente, el coche se vuelve más lento, pero no tanto como para ser causa de preocupación).

El motor de la versión E 350 d Coupé da una aceleración sensiblemente más intensa (en este caso no tenemos mediciones propias), pero sobre todo tiene un funcionamiento más refinado porque vibra y suena menos. Esta versión solo se puede pedir con tracción a las cuatro ruedas (4MATIC) y cuesta 11 000 euros más que un E 220 d Coupé 4MATIC (ficha comparativa).

En el recorrido que utilizamos como referencia para comparar el consumo entre diferentes modelos —un trayecto de 144 km por una autovía con constantes cambios de pendiente, completado a una velocidad media de 120 km/h—, esta unidad del Clase E Coupé gastó 6,3 litros de gasóleo cada 100 kilómetros. Es un consumo razonable para su peso (1735 kilogramos) y prestaciones. El depósito de carburante tiene una capacidad de 66 litros, por lo que si tenemos en cuenta este dato, la autonomía del Clase E 220 d Coupé es de un poco más de 1000 km. 

Con el Clase E 220 d Berlina obtuvimos un consumo todavía más bajo, 5,8 l/100 km. El Clase E Berlina tiene un coeficiente aerodinámico más favorable —su Cx es 0,26, mientras que el del Coupé es 0,27— y es 55 kilogramos más ligero (ficha técnica comparativa). Los neumáticos del Clase E 220 d Berlina que probamos eran GoodYear Eagle F1, con una medidas 225/40 R19 delante y 275/35 R19 detrás.
 
El modelo más próximo al Clase E 220 d Coupé que hemos probado es el Audi A5 Coupé 3.0 TDI de 218 CV (cuya alternativa directa es el Mercedes-Benz Clase C Coupé). El Audi mide 4,67 metros de longitud (15,3 centímetros menos que el Mercedes-Benz) y cuesta 7370 euros menos (esta versión del A5 Coupé solo puede tener tracción total; ficha comparativa). El Audi es sensiblemente más rápido de 80 a 120 km/h (necesita 4,5 segundos) y gasta menos carburante (6,0 l/100 km en el recorrido de consumo).

La distancia de frenada de 120 a 0 km/h ha sido mediocre para lo habitual en un coche de estas características. Ha necesitado 54,8 metros, que es más de lo que necesitó la Berlina (51,4 metros). En cualquier caso, este vehículo reacciona muy bien ante frenadas bruscas, se hagan estas con las ruedas rectas o giradas con la carrocería en pleno apoyo. La resistencia a frenadas fuertes y continuadas es suficiente como para que este no sea un aspecto problemático a la hora de circular rápido por un puerto de montaña. 

En la presentación internacional a la prensa probamos muy brevemente las versiones de gasolina E 300 (245 CV) y E 400 (333 CV). De ellos, por ahora, solo podemos contar poco más que obviedades. La ventaja evidente del E 220 d es su consumo, al menos si comparamos los datos de homologación, que son mucho más bajos (ficha comparativa). La ventaja de las versiones de gasolina es que sus motores, además de dar mayor aceleración, funcionan con más refinamiento, es decir, que vibran y suenan menos. 

La opción de faros MULTIBEAM LED cuesta 1312 euros. Los de serie también son de ledes (no los hemos probado), pero no tienen las funciones avanzadas de iluminación de los opcionales. En los MULTIBEAM LED hay 84 diodos por faro y una centralita electrónica se encarga de regular la intensidad con la que ilumina cada uno en base a las imágenes que registra la cámara que hay colocada detrás del retrovisor central (entre otras fuentes de información). De esta manera el haz de luz cambia en función de la velocidad del vehículo, de las características de la vía y del resto de usuarios que circulan por ella. Dan una iluminación muy buena, profunda y con un color de luz claro que permite distinguir bien lo que hay en la carretera.