Suzuki Ignis 2017

Última actualización: 15-03-2017

El Ignis tiene cuatro plazas y un aspecto a medio camino entre un turismo, un todoterreno y un monovolumen. Mide 3,7 metros de longitud y 1,66 metros de anchura. Tiene varias peculiaridades, como una altura libre al suelo grande —18 cm—, la posibilidad de pedirlo con tracción en las cuatro ruedas y el hecho de que sólo está disponible con un motor de 90 CV que se puede asociar —opcionalmente— a un pequeño sistema híbrido. Está a la venta por un precio que parte de los 12 200 euros y tiene un equipamiento de serie abundante.

Hay pocos modelos parecidos en el mercado, pero su alternativa más evidente es el Fiat Panda. Lo es por proporciones y porque también se puede elegir con tracción delantera y total (versiones 4x4 o Cross). El Suzuki Ignis tiene la particularidad de que es mucho más ligero que el Panda (en este enlace aparecen comparadas las versiones de tracción total y motor de gasolina de 90 CV). También es mucho menos costoso: se puede adquirir con tracción total por 13 700 euros, en comparación los 15 860 que cuesta el Panda, que tiene menos altura libre al suelo.

En términos absolutos el Ignis es también muy ligero, pues la versión básica de tracción delantera pesa 885 kg con un conductor de 75 kg. Esta versión puede ser una alternativa a otros modelos más convencionales de tamaño similar, como un Hyundai i10, un Opel KARL o un Volkswagen up!, con respecto a los que tiene un precio intermedio (ficha comparativa).

Suzuki Ignis 2017 - Imagen posterior-lateral

Puede ir en combinación con dos sistemas de propulsión. Uno está compuesto exclusivamente por un motor de gasolina atmosférico (1.2 DualJet de 90 CV). El otro tiene, adicionalmente, un pequeño motor eléctrico de 3 CV que está acoplado al motor térmico mediante una correa (1.2 DualJet + SHVS). Lo que hace este motor eléctrico es asistir al de gasolina durante las fases de aceleración, al ponerlo en marcha tras detenciones cortas (hace de motor de arranque) y también actuar como un generador al recuperar energía durante las deceleraciones (energía que almacena en una batería extra de iones de litio con una capacidad de 0,3 kWh). Este motor eléctrico no reemplaza al tradicional motor de arranque, que se utiliza en los arranques en frío. El Suzuki Baleno (que está construido sobre la misma plataforma que el Ignis) utiliza el mismo sistema híbrido.

En marzo de 2017 asistimos a la presentación nacional de este modelo, en la que condujimos dos unidades con tracción delantera: una con el sistema híbrido y otra sin él. El motor de 90 CV resulta más que suficiente para mover al Ignis con mucha agilidad, funciona con refinamiento y, por lo que pudimos ver, parece que gasta muy poca gasolina. En la unidad sin sistema híbrido realizamos un recorrido de unos 100 km que transcurrieron mayormente por carreteras secundarias (circulando a ritmo ligero) y en menor medida por autopista y ciudad. El consumo indicado por el ordenador fue de 5,5 l/100 km, que es un valor muy bueno.

Con el Ignis híbrido el conductor nota (de forma muy sutil) que el coche acelera a baja velocidad con algo más de presteza. El motor eléctrico interviene cuando el de gasolina gira a menos de unas 3500 rpm, y da una sensación similar (aunque muy atenuada) a la que produce un turbocompresor, anulando en cierta medida la relativamente baja aceleración que da el motor cuando gira a pocas vueltas —característica común a la mayoría de atmosféricos—. La única diferencia visible que hay en las unidades equipadas con el sistema híbrido es que en uno de los menús del ordenador de viaje —que va integrado en el cuadro de instrumentos— hay un gráfico sencillo en el que se muestra la transferencia de energía eléctrica entre el motor eléctrico, el térmico y la batería. 

El sobreprecio que tiene la versión con SHVS es de 800 euros con respecto a la que no lo lleva. Puede parecer mucho si se tiene en cuenta el poco ahorro de combustible que proporciona (consumo medio homologado de 4,3 l/100 km frente a 4,6) y que las prestaciones mejoran muy ligeramente (ficha comparativa). Sin embargo, puede resultar interesante porque aporta cierto agrado de uso, y también por motivos legislativos, ya que al estar considerado como vehículo híbrido se puede beneficiar de las ventajas que estos tienen, por ejemplo, para circular en situaciones de alta contaminación por el centro de las ciudades grandes.

Suzuki Ignis. Imágenes interiores.

No me parece un coche adecuado para quien circule con frecuencia por autopistas o carreteras rápidas de doble sentido porque el ruido que llega al interior es muy elevado, la carrocería es muy sensible al viento lateral, la dirección resulta algo imprecisa, y además en esas circunstancias la suspensión no transmite la sensación de estabilidad que sí da un Volkswagen up! o un Opel KARL, por ejemplo. Además, los asientos tienen un mullido poco costoso que no sujeta bien el cuerpo. A una velocidad más baja es un coche muy agradable de conducir por el tacto preciso del cambio de marchas y los pedales, y también por la respuesta enérgica del motor. La visibilidad es buena y maniobrar es una tarea muy sencilla porque el Ignis gira mucho —tiene un diámetro de giro entre bordillos de sólo 9,4 metros—.

El cambio es siempre manual de cinco marchas, salvo en el caso de la versión con dos ruedas motrices y sin el sistema SHVS, que también puede pedirse con una caja automática de embrague pilotado de cinco velocidades.

El sistema de tracción total es similar al que tiene el Suzuki Swift, que es de acoplamiento viscoso. Los Ignis con este sistema de tracción total llevan control de descenso de pendientes y un dispositivo (denominado Grip Control) que sirve para mejorar la capacidad de tracción. Funciona hasta 30 km/h y se encarga de transmitir la fuerza del motor a aquellas ruedas que pueden hacer fuerza contra el suelo y frena aquellas que deslizan.

Los Suzuki Ignis 2017 con tracción delantera tienen un maletero de 260 litros y un depósito de carburante de 32; si lleva tracción total, el maletero se reduce a 204 litros y el depósito a 30, debido a que el diferencial trasero resta espacio. En el primer caso es un maletero muy grande si se compara con otros coches de tamaño y precio similar (listado de coches de menos de 3,80 metros de longitud ordenados por el volumen del maletero). Además, el espacio de carga puede ampliarse —hasta los 373 litros en el caso del que tiene 260— porque las banquetas de los dos asientos traseros se pueden desplazar longitudinalmente (imagen). Esto es a costa, claro está, de reducir mucho el espacio para las piernas de los pasajeros de la fila trasera. Nos ha parecido una solución muy práctica e ingeniosa que es poco común en un coche tan pequeño.

Suzuki Ignis. Imágenes exteriores.

El interior es espacioso para los pasajeros, sobre todo en cuanto a espacio para las piernas y altura al techo en las plazas delanteras (tabla comparativa de mediciones del interior). En las plazas traseras se pueden sentar dos personas de 1,90 m de estatura sin tocar el techo con la cabeza. Si se adelantan las banquetas de los asientos posteriores hasta su posición máxima, detrás sólo podrán viajar personas muy pequeñas porque falta espacio para las piernas. El volante no es regulable en profundidad (algo que también ocurre en todas sus alternativas) y condiciona a las personas altas para encontrar una posición de conducción adecuada. 

El habitáculo también resulta muy práctico porque hay muchos huecos para depositar objetos y botellas de bebidas. La pantalla del sistema multimedia funciona con fluidez y de forma intuitiva, y está situada en la parte alta del salpicadero, para no tener que desviar mucho la vista al consultarla durante la conducción. Sin embargo, la calidad de los acabados es mediocre, similar a la de un Fiat Panda y peor que la de un Opel KARL y un Hyundai i10. El interior tiene un aspecto vistoso pero las piezas de plástico tienen un tacto poco agradable y no parecen estar unidas de forma tan sólida como en la mayoría sus alternativas.

Hay dos niveles de equipamiento disponibles —GLE y GLX—. Desde el más básico el equipamiento de serie es muy abundante: tiene los asientos traseros deslizantes, un sistema multimedia con pantalla de siete pulgadas compatible con Android Auto y Apple CarPlay, cámara de visión trasera, barras en el techo, mandos del audio y el teléfono en el volante, asientos delanteros calefactables y llantas de 16 pulgadas. 

Con el nivel GLX (que cuesta 1750 euros más), se añade el navegador, el volante de cuero, el climatizador, los faros de ledes para todas las funciones, programador de velocidad, acceso y arranque sin llave o una cámara estereoscópica colocada en el espejo retrovisor que puede detectar las líneas de la carretera así como obstáculos y peatones. Está disponible en 11 colores de carrocería y tiene diversas posibilidades de personalizar su exterior e interior. En otros mercados hay un nivel de equipamiento más básico, pero Suzuki no lo va a comercializar en España.

En el año 1999, Suzuki comercializó un automóvil de características parecidas que medía 3,61 m de longitud (más información).

Suzuki Ignis. Imágenes exteriores.

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