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El Toyota iQ ya está a la venta desde 12.500 € (todos los precios), sólo con motores de gasolina. Con 2,99 m de longitud, es el segundo automóvil más pequeño del mercado español, sólo por detrás del smart fortwo (2,69 m). A diferencia de éste, el iQ tiene cuatro asientos, aunque el maletero es prácticamente inexistente (32 l).
El objetivo de Toyota con el iQ no es poner en el mercado un coche pequeño y barato, ya que para eso tiene en su gama el Aygo (40 cm más largo y está a la venta a partir de 7.270 €). El iQ tiene un equipamiento superior al del Aygo, aunque éste tiene un maletero mayor. Con el iQ, Toyota pretende llegar a un público diferente en este segmento, que no se preocupe tanto por el precio como por el impulso de compra.
El iQ está disponible con dos motores de gasolina, un 1.0 VVT-i de 68 CV y un 1.33 VVT-i de 99 CV. Todas las versiones tienen control de estabilidad y un airbag inédito que recubre la luneta posterior (imagen). Va situado alrededor de los reposacabezas y se activa en caso de colisión trasera.
El iQ puede ser una alternativa a modelos como el KIA Picanto, el Chevrolet Matiz, el Citroën C1, el Peugeot 107, el Hyundai i10 o el Suzuki Alto, entre otros. El iQ es más pequeño y más costoso que todos ellos, aunque está más equipado (listado de turismos de entre 2,80 y 3,55 m ordenado por precio) y da mayor sensación de calidad. De modelos de similares características, el único que es más caro que el iQ es el Fiat 500, en determinadas versiones (ficha comparativa).
El iQ es un coche destinado a un uso por ciudad. Para ello, además de su reducido tamaño, tiene una gran ventaja: el diámetro de giro entre bordillos es de 7,8 m, por lo que puede girar en muy poco espacio. El diámetro de giro de un smart fortwo es 8,75 m. En carretera responde bien y transmite mayor sensación de confianza que un smart fortwo, si bien no sobresale respecto a algunos utilitarios de mayor tamaño (por ejemplo, un KIA Picanto es preferible a un iQ si se va a circular frecuentemente por fuera de la ciudad).
El iQ con el motor 1.0 VVT-i de 68 CV está disponible con un cambio manual de cinco velocidades o uno automático («Multidrive»). En el primer caso, el consumo es 4,3 l/100 km; en el segundo, 4,7 l/100 km. En ambos casos es un consumo reducido, aunque hay otros modelos (todos ellos con motor Diesel) que gastan algo menos de carburante (listado de turismos de entre 2,80 y 3,55 m ordenado por consumo). Actualmente sólo smart tiene a la venta un vehículo de gasolina que gaste tan poco combustible como el iQ 1.0 VVT-i con cambio manual.
La otra versión (denominada 1.33 VVT-i de 99 CV) únicamente puede ir acoplada a una caja de cambios manual de seis relaciones. Esta versión lleva el sistema «Start&Stop», un dispositivo de parada y arranque automático del motor cuando el coche está detenido (por ejemplo, en un semáforo o en atascos). Además, tiene un indicador que recomienda el momento adecuado para cambiar de marcha y así conseguir el menor consumo posible. El consumo del iQ con este motor es 4,8 l/100 km.
En la mayoría de países europeos también está a la venta una versión Diesel (1.4 de 90 CV) que no está prevista que llegue a España. El iQ Diesel consume 4,0 l/100 km (0,1 l más si lleva filtro de partículas).
Habitáculo y equipamiento
El iQ destaca sobre cualquier otro modelo de este tamaño —e incluso de categorías superiores— por su completo equipamiento de seguridad. De serie, está disponible con control de estabilidad y nueve airbags (imagen). Incluye un innovador airbag para la luneta, que se activa en caso de que otro coche colisione por detrás (imagen).
Los nueve airbags se reparten en airbags frontales y laterales delanteros, airbags de cortina en las dos filas de asientos, airbag de rodilla para el conductor, airbag bajo el tapizado del asiento del acompañante (que eleva la parte delantera de la banqueta, para que el cuerpo no se vaya por debajo del cinturón de seguridad en caso de colisión) y airbag para la luneta trasera.
Hay dos niveles de acabado («iQ» e «iQ²». En todas las versiones, el volante es regulable en altura (no en profundidad) y va revestido de cuero, como la palanca de cambios. El aire acondicionado es de serie en el «iQ» y el climatizador en el «iQ²». Las llantas de aleación de 15 pulgadas también son de serie en todos los iQ, al igual que los retrovisores y los elevalunas eléctricos.
En el «iQ²» son de serie, además del climatizador, el sistema de entrada y arranque sin llave, el encendido automático de faros y limpiaparabrisas, los retrovisores exteriores plegables, las luces antiniebla y el retrovisor interior de oscurecimiento automático.
Los elementos opcionales, para todos los acabados, son: navegador con pantalla táctil, que incluye conexión Bluetooth para el teléfono y conectores para MP3 e iPod y asientos revestidos de tela y cuero o completamente de cuero (fichas de equipamiento).
Con respecto al smart fortwo, el iQ es interesante porque tiene cuatro plazas. Según Toyota, «tiene espacio suficiente para que puedan viajar cómodamente tres adultos y un niño». De las dos plazas traseras, la más espaciosa es la que hay detrás del asiento del acompañante. Esta plaza es la que puede tener más espacio para las piernas porque el asiento del acompañante delantero puede ir colocado más adelantado que el del conductor, debido a que el salpicadero es asimétrico y en el lado derecho es menos voluminoso que en el izquierdo (más impresiones del interior)
El volante está achatado por su parte inferior para dar más libertad de movimientos al conductor.
Para aprovechar al máximo el interior del iQ, Toyota ha colocado unos respaldos muy finos en los asientos delanteros. Además, técnicamente tiene soluciones interesantes para ganar espacio, como que el depósito de combustible (32 l) es plano y está colocado debajo del asiento del conductor.
El respaldo de cada una de las dos plazas traseras se puede abatir por separado para incrementar el volumen de carga, hasta 242 l. Debajo de los asientos posteriores hay un cajón de 32 l para depositar objetos.
El iQ es muy similar a un prototipo que Toyota mostró en 2007.
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