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Hasta el momento hemos conducido el Auris con los motores Diesel de 126 y 177 CV y con el de gasolina de 124 CV.
El Auris de gasolina de 124 CV es el más suave en ciudad; también lo es en carretera, hasta una velocidad no muy alta. A partir de la velocidad máxima permitida en España, las versiones Diesel de 126 y 177 CV son algo más silenciosas (sobre todo el de 177 CV), en parte porque tienen una sexta marcha de desahogo (todos los Auris con motor de gasolina tienen sólo cinco marchas).
El Auris con motor de gasolina de 1,6 l y 124 CV puede dar una capacidad de aceleración buena para su potencia. Como otros coches con motor de gasolina atmosférico, hay que llevarlo alto de vueltas si se quiere aprovechar al máximo. Si no se requiere una gran aceleración es agradable de utilizar en marchas largas porque tiene buena respuesta acelerador.
Esta
versión tiene un consumo normal. En un recorrido por
autopista, a una media de 122 km/h a ritmo sostenido, gastó
8,2 l/100 km. En un recorrido mixto por carretera y ciudad
con un tráfico normalmente denso el consumo fue 8,3
l/100 km.
El consumo máximo que hemos obtenido en una conducción
muy rápida por carreteras de curvas ha sido 15,0 l/100
km (normal para las características del recorrido).
Un Ford Focus 1.6 Ti-VCT 115 CV tiene un rendimiento un poco
mejor (gasta menos), con unas prestaciones ligeramente más
lentas.
El Auris con motor Diesel de 126 CV también es silencioso, sobre todo en carretera. El Avensis con este motor también nos gustó mucho por su excelente relación entre prestaciones y consumo. Para quien no necesite la potencia extra de la versión de 177 CV, el de 126 CV nos parece más interesante.
La
versión más potente lleva el motor Diesel de
177 CV. Hemos realizado dos mediciones de prestaciones con
esta versión porque la primera nos pareció demasiado
lento para su potencia. En la primera ocasión había
una temperatura exterior de 19 ºC; en la segunda 11 ºC.
Como nos sucedió en su día con la versión
del Avensis que tiene este motor, hay una diferencia de aceleración
mayor de lo normal en función de la temperatura exterior
(tabla
comparativa).
Es un motor que empieza a empujar con fuerza poco antes de
1.800 rpm y que alcanza el límite de giro con facilidad.
Hemos realizado la medición de aceleración de
80 a 120 km/h de dos maneras: una, partiendo desde tercera;
la otra empezando desde tercera y cambiando a cuarta a 4.500
rpm. A penas hay diferencia entre una forma y otra.
Comparado con el motor TDI de 170 CV que tienen el Audi A3,
el SEAT León y el Volkswagen Golf (entre otros), el
del Auris es más agradable de utilizar en ciudad (arranca
con facilidad desde parado y, en ocasiones, puede salir de
un cruce a baja velocidad en segunda, sin necesidad de reducir
de marcha), vibra menos en cualquier circunstancia y es menos
ruidoso (sobre todo a baja velocidad). El Auris no es tan
rápido como ninguno de esos modelos algo en lo que
también influye el peso (con este motor pesa 1.510
kg, 55 kg más que un Audi A3 Sportback 2.0 TDI 170
CV).
En carreteras de doble sentido se puede lograr un consumo bajo gracias, en parte, al desarrollo tan largo que tiene en sexta (unos 63 km/h cada 1.000 rpm). En recorridos mixtos por ciudad y alrededores, gasta un poco más que un Audi A3 Sportback 2.0 TDI 170 CV (prueba).
Todos los Auris que hemos conducido tenían el cambio manual, de cinco velocidades en el de gasolina y de seis en los dos Diesel. El tacto de todas es muy similar, el accionamiento es suave y las marchas entran sin ningún esfuerzo.
En el cuadro de instrumentos hay dos indicadores luminosos que advierten del momento adecuado para cambiar de marcha, tanto para subir como para bajar, con el objetivo de gastar menos combustible. En alguna ocasión resulta útil la advertencia, en otras no es adecuada. En la mayor parte de la circunstancias el sistema recomienda poner marchas muy largas, siempre que para mantener un ritmo concreto haya que hacer poca presión sobre el acelerador.
El Auris tiene una suspensión que hasta cierto punto
aísla convenientemente a los ocupantes del estado de
la carretera. Si la carretera está muy bacheada, la
carrocería puede tener un movimiento vertical acusado,
a causa de la suspensión (movimiento que no tienen
un Peugeot 307 o un Renault Mégane, que son más
blandos).
Las
reacciones en curva no son las de un coche ágil, porque
a partir de un cierto ritmo entra peor en las curvas que otros
coches recientes (como un Ford Focus, un Golf o un KIA Ceed).
El tacto de la dirección esconde en parte el contacto
de las ruedas con el suelo (no porque el accionamiento del
volante sea muy suave), pero creo que es una característica
a la que es fácil acostumbrarse.
El control de estabilidad emite un pitido llamativo cada
vez que entra en funcionamiento. Es de los que tiende a evitar
más una eventual pérdida de la trayectoria.
No hay una diferencia muy grande entre la estabilidad de
la versión de 177 CV, que tiene una suspensión
trasera completamente distinta, y el resto de las versiones.
Lo que se nota puede que se deba a las ruedas, de medida 205/55
R16 en todas las versiones y 225/45 R17 en la de 177 CV.
Los frenos son siempre de disco (ventilados delante y macizos detrás); las versiones Diesel de 126 y 177 CV tienen los delanteros de mayor diámetro que el resto. Durante una conducción normal o si no se realizan muchas frenadas fuertes resultan suficientes, pero pierden eficacia de forma apreciable si se les somete a esfuerzo continuado.
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