|
El Jimny está diseñado como los todoterrenos auténticos:
tiene un chasis de doble viga, suspensiones de eje
rígido (aunque con muelles
helicoidales) y largos recorridos de suspensión.
La altura mínima libre al suelo es 190 mm, que no
es mucho en términos absolutos, pero «cunde»
mucho en un coche donde las ruedas están tan juntas
entre sí. Los voladizos son muy cortos por lo que no
es frecuente rozar los extremos de la carrocería al
encarar o sobrepasar zonas trialeras.
En condiciones normales es un vehículo de tracción
posterior. El Jimny tiene tracción conectable a las
cuatro ruedas. Lo que se hace cuando se conecta la tracción
total es hacer solidario el movimiento del eje delantero con
el trasero. Como no tiene diferencial central, sólo
se debe usar la tracción total en superficies deslizantes.
La tracción total se puede conectar y desconectar hasta
una velocidad de 100 km/h, siempre que se circule en línea
recta. Para conectar la reductora hay que detener completamente
el vehículo. Las tres posiciones posibles de la transmisión
se manejan desde tres botones colocados en la consola.
La
mayor limitación que tiene se da cuando las ruedas
opuestas de diferentes ejes no pueden hacer fuerza contra
el suelo. Si esto sucede, hay pocas posibilidades de que pueda
seguir avanzando si tiene que sobrepasar un obstáculo
importante. Lo anterior se puede ver perfectamente en la imagen
que acompaña a este texto (imagen
tamaño grande); la fuerza del motor se va por la
rueda trasera izquierda. Eso no ocurriría si pudiese
tener un diferencial
bloqueable o autoblocante del tipo que sea (mecánico
o electrónico).
Normalmente el motor da la fuerza necesaria para mover el
coche con soltura, salvo si se queda a un régimen bajo
(hasta unas 1.800 rpm) y hay avanzar por una superficie que
ofrezca gran resistencia. En el ejemplo que ilustra la foto
que acompaña a este texto, o en una fuerte pendiente
con arena blanda y profunda, aprecié que era difícil
comenzar la marcha sin hacer patinar mucho el embrague. También
se podría solventar esa circunstancia si la reductora
fuera más corta y por lo tanto que multiplicase más
la fuerza del motor (la que tiene es de 2,0 a 1; es decir,
reduce a la mitad el desarrollo en cada marcha).
Durante la prueba también he conducido en pistas de
gravilla. En estas circunstancias el Jimny puede ser difícil
de guiar porque tiene unas reacciones muy vivas, se mueve
con gran rapidez. Hay que estar muy atento a sus reacciones.
Por ejemplo, bajo fuerte aceleración o cambios de apoyo
es fácil que sobrevire. Hay a quien le puede parecer
muy divertido, pero hay que tener en cuenta que la reserva
de seguridad activa es mucho menor que con otros coches, como
un Fiat Panda 4x4 o un Suzuki SX4.
En
carretera, cuando la adherencia es suficiente, reacciona algo
mejor, si bien hay que acostumbrarse a un balanceo grande
y a que durante las frenadas intensas la suspensión
trasera tiende a extenderse en exceso. Tiene una suspensión
seca y dura que limita mucho en confort de los ocupantes.
La resistencia del equipo de frenos al calentamiento es notable;
si el Jimny no frena más se debe sobre todo a que los
neumáticos no dan mucha adherencia en asfalto y a que
la frenada es poco estable.
El consumo es bajo. Haciendo recorridos por autovía
a ritmo suave y algo de ciudad ha sido 6,2 l/100 km. En una
conducción rápida por carretera secundaria de
montaña, caminos y algo de zonas trialeras, gastó
8,2 l/100 km. Con los 40 l que tiene el depósito la
autonomía puede ser considerable.
Según el manual de usuario, el Jimny puede transportar
en el techo hasta 30 kg de peso. La máxima capacidad
de remolque recomendada son 350 kg para un remolque sin freno
y de 450 kg si lleva freno.
|