El motor retocado del Subaru Forester resulta suave y vibra
poco, pero se queda escaso de potencia para mover con soltura
el Forester en cuanto la carretera se empina ligeramente y hay que ganar velocidad rápidamente.
En
carretera de montaña, especialmente con el coche cargado,
es muy útil recurrir a la reductora.
Ésta no está concebida como una reductora tradicional
en los todoterreno, donde sirve para acortar mucho el desarrollo y así poder superar pendientes muy pronunciadas
imposibles de remontar con una primera tradicional.
La reductora en el Forester acorta ligeramente el desarrollo
de todas las marchas y hace que el salto entre una y otra
sea inferior. Como se puede introducir a cualquier velocidad
con sólo pisar el embrague, resulta muy práctica
cuando la carretera tiene una pendiente importante y las curvas se suceden, sobre todo si estamos arrastrando un remolque pesado. El sistema de reductora empleado
es una buena solución para circular con mayor agilidad
en estas circunstancias.
En
carreteras abiertas se debe regresar al cambio largo
para utilizar el motor a bajas revoluciones, para consumir
menos y porque es donde realmente resulta suave y silencioso.
Cuando se sube de régimen, el motor también
es suave, pero suena con claridad.
No he podido conducir el Forester por campo, pero lo normal
es que en muchos caminos esta reductora también resulte
útil.
La
dirección del Forester está demasiado asistida,
opone poca resistencia a la fuerza del conductor y por ello
resulta poco precisa. El conductor, si conduce un poco rápido
por curvas, no percibe con fidelidad lo que sucede entre los
neumáticos y el asfalto. En la mayoría de carreteras
y circunstancias no presenta inconvenientes, pero no resulta
más cómoda ni más agradable que una dirección
ligeramente más dura. Entre topes, el volante da 3,1
vueltas.
Las suspensiones también son blandas y absorben muy
bien las irregularidades del asfalto. Resulta un coche cómodo
por este motivo. Al pasar rápido por curvas, o para
realizar una maniobra de esquive ante un imprevisto, se agradecería
una suspensión más dura.
En los apoyos de las
curvas, el morro flanea. Probablemente se deba a los neumáticos
mixtos que llevaba el coche, unos Bridgestone Dueler H/T en
medidas 215/65 R 16. Con unos neumáticos puros de asfalto
probablemente varíe sustancialmente la respuesta del
coche. |