La carrocería del nuevo SEAT Ibiza es claramente más grande que el anterior y sin embargo es más pequeño por dentro que el modelo anterior. Sólo aumenta el tamaño del maletero.
La cota que más disminuye es la anchura, que en las plazas traseras está entre las menores de los coches de su categoría. Sorprende más que el espacio longitudinal para las plazas traseras también se reduzca, cuando el nuevo modelo es más largo por fuera (10 cm).
En las plazas traseras la altura no es grande, pero el mayor problema es que los reposacabezas quedan muy bajos (podrían ir un poco más altos porque sus guías son suficientemente largas, pero sólo tienen un punto de enclavamiento que deja el reposacabezas bajo para muchas personas).
En la versión de tres puertas (Ibiza SC), el acceso a las plazas traseras hay que hacerlo por el asiento del acompañante, porque es el único que tiene un sistema previsto para abatir el respaldo, y a la vez, adelantar la banqueta. De esa manera queda un hueco suficientemente amplio para pasar detrás. En las plazas traseras no hay asideros en el techo.
Lo mejor del interior del Ibiza está en las plazas delanteras. Es una de las mejores alternativas para quien de valor a un buen puesto de conducción. La excepción es que los cinturones de seguridad no tienen regulación en altura, y no quedarán bien a todos los conductores y acompañantes, especialmente a los más menudos.
Los asientos nos han parecido cómodos y con buena sujeción, tanto en la versión «Reference» como en la «Sport». El volante tiene un aro grueso y cómodo, sin posibilidad de mandos incorporados en ningún caso; estos mandos ahora van en un satélite situado en la columna de dirección. En la versión «Sport» y «Stylance» el aro va recubierto con cuero y se agradece frente al plástico del «Reference».
Con relación al Ibiza anterior, el asiento tiene una posición más baja, en torno a 15 mm. Lo agradecemos quienes preferimos conducir en esa posición. El volante se regula ampliamente en profundidad y altura. La posición relativa de volante, pedales y caja de cambios está conseguida, al menos para personas desde 1,70 m de altura o superiores. Además, el apoyo para el pie izquierdo es muy bueno.
Hay varios huecos para dejar cosas pequeñas y dos posavasos (uno de ellos va ocupado por un cenicero extraíble). No hay posibilidad de llevar cómodamente una botella de 1,5 litros, ni en las puertas ni en la consola central. La conexión «USB» es compatible con «Ipod» y hay un lugar previsto para encajarlo.
El Ibiza puede llevar una preinstalación (compuesta de soporte, antena y toma de corriente) para un navegador Tom-Tom. El navegador queda muy alejado del conductor y del acompañante para manejarlo en marcha (para llegar a él hay que separar completamente la espalda del asiento). Para seleccionar una dirección de forma cómoda, habrá que desacoplar el navegador de su alojamiento y luego volver a instalarlo en su fijación, lo que se hace con gran facilidad. Su ubicación para seguir las instrucciones sí me parece buena porque está cerca del campo de visión del conductor y no hay que separar la vista de la carretera. El funcionamiento de este navegador es correcto y sencillo.
Prácticamente toda la ganancia de tamaño exterior del Ibiza se traduce en el incremento de volumen del maletero. Con respecto al Ibiza anterior, el maletero gana 25 l de capacidad (prácticamente un 10 por ciento más) y mide 292 l. Además, de ser relativamente grande, tiene unas formas que favorece su aprovechamiento.
Lleva previsto un alojamiento cómodo para la caja del juego de luces de reserva y otro, también muy útil, para dos triángulos de emergencia, además lleva ganchos para colgar objetos. En el interior del maletero va alojada una rueda de repuesto de tamaño grande, lo que no significa que sea una rueda idéntica a la del resto del coche.
Para ampliar el volumen del maletero, los respaldos de los asientos posteriores se pliegan en un proceso que consta de dos fases. En primer lugar hay que hacer bascular la banqueta para dejarla vertical, por delante del asiento. En el segundo paso hay que desbloquear la fijación del respaldo con un tirador situado en una posición incómoda (sobre el respaldo y tirar hacia arriba con fuerza) y plegar el asiento. El respaldo queda completamente horizontal si se coloca el reposacabezas en la posición más baja. Esta posición horizontal no es perfectamente aprovechable porque el escalón que forma con el piso del maletero es tan alto como grueso es el respaldo.