El «Active Drive» es un sistema de dirección en las ruedas traseras hecho para mejorar la seguridad activa. Las ruedas traseras tienen dirección, como las delanteras, y pueden girar en sentido contrario a ellas o en el mismo sentido. Cuando giran en sentido contrario aumenta la guiñada y disminuye el diámetro de giro; cuando giran en el mismo sentido, disminuye la guiñada. De cara a la seguridad activa, su función es la misma que la del control de estabilidad, pero en ciertos casos puede ser más efectivo. Además, mejora la maniobrabilidad cuando el coche se desplaza a velocidad de aparcar. Las ruedas traseras sólo giran a partir de 2 km/h.
Sobre el eje trasero torsional del Laguna, Renault ha colocado unos bujes que pivotan sobre un eje, con un ángulo máximo de 3,5º (mucho menor que el de las ruedas delanteras, que suelen girar en torno a 60º). Un motor eléctrico colocado al lado del eje trasero, mueve las ruedas mediante un sistema de palancas semejante al que hay en las ruedas delanteras. El sistema está controlado por una centralita que tiene en cuenta datos como la velocidad y aceleración angular del volante, ángulo de giro, la velocidad del coche y los datos que proporciona el control de estabilidad. La centralita evalúa esos datos cada centésima de segundo (Vídeo 0:39 segundos de duración).
Hasta una velocidad de 60 km/h, las ruedas traseras pueden cambiar de dirección en sentido contrario a las delanteras. Cuando la velocidad del coche es muy baja, eso facilita maniobras como aparcar por dos razones: primero, el diámetro de giro disminuye de 12,05 m (con las llantas de 18") a 10,80 m. Segundo, la dirección se vuelve más rápida; hay que mover menos el volante para conseguir el mismo efecto porque se suma el giro de las ruedas traseras. Por ejemplo, para conseguir el mismo giro que sin la dirección activa requiere 16º de ángulo de volante, con la dirección activa sólo son necesarios unos 13,5º; cuando las ruedas traseras han cambiado de dirección al máximo (3,5º), sólo es necesario un ángulo de volante de 12º (un 25 por ciento menos que sin dirección activa).
Además de mejorar la maniobrabilidad, la otra función del Active Drive por debajo de 60 km/h es aumentar la guiñada cuando es aconsejable. Eso hace al coche más ágil; es decir, más capaz de cambiar de dirección, por ejemplo en un eslalon o en una curva muy lenta de carretera de montaña.
A partir de 60 km/h las ruedas traseras cambian de dirección en el mismo sentido que las delanteras con objeto de disminuir la guiñada. Si el coche realiza dos cambios de dirección rápidos (por ejemplo, en una maniobra de esquive o en curvas enlazadas), la dirección trasera se puede utilizar para evitar un eventual sobreviraje. Normalmente, en estas condiciones el giro de las ruedas traseras no es mayor de 2º; se tendría que dar una situación extremadamente violenta para que llegara a 3,5º.
Otra función de sistema de dirección trasera es evitar una eventual pérdida de trayectoria durante una frenada sobre superficie de adherencia desigual. Si las ruedas de un lado de un coche pisan algo resbaladizo mientras las del otro lado no lo hacen, se produce una cierta guiñada que el control de estabilidad debe controlar. Con el «Active Drive» es posible orientar las ruedas traseras para compensar esa guiñada y que el coche frene en línea recta.
Actualmente Infinifi utiliza en algunos de sus modelos un sistema de dirección a las cuatro ruedas similar al de Renault.