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Lo más satisfactorio del Koleos es la calidad de funcionamiento de los motores Diesel y la comodidad de la suspensión, tanto en carretera como pistas de tierra bacheadas. Gracias a estas características, los ocupantes no se ven a agitados fuertemente cuando se circula por caminos bacheados. Por su comodidad, recuerda a coches como el Toyota RAV-4. Es más confortable que un Nissan Qashqai y que un Ford Kuga.
En carretera, el Koleos difiere poco respecto a un Renault Scénic. En cierta medida se nota que es un coche alto y, como la suspensión es blanda, sus reacciones no se parecen a las de un turismo convencional (algo que sí ocurre parcialmente cuando se conduce un Nissan Qashqai). Por otra parte, la dirección asistida no resulta muy informativa y es demasiado sensible a una velocidad alta. No obstante, para un uso normal, la mayor parte de los conductores se encontrarán muy a gusto en el Koleos.
Recomendamos cualquiera de las dos variantes con motor Diesel, pero no la de gasolina. Tanto el Koleos Diesel de 150 CV como el de 173 CV tienen una suavidad de funcionamiento próxima a la de un motor de gasolina, con mucha fuerza desde un régimen bajo hasta más de 4.500 vueltas. Estos motores nos han dejado tan buena impresión como lo hicieron en el Laguna (más información). Como el Laguna, el Koleos es un coche muy silencioso, aunque el ruido del viento sí se escucha más que en el Laguna (fundamentalmente el provocado por los retrovisores, que tienen un tamaño muy grande).
El Koleos de gasolina de 2,5 l y 171 CV es agradable cuando se conduce por ciudad y alrededores. Sin embargo, en carretera, cuando se busca una aceleración grande (por ejemplo para adelantar), le cuesta ganar velocidad más de lo que cabe esperar para su potencia. Un Scénic 2.0 T (con motor de 2,0 l de 163 CV y turbocompresor) es claramente más rápido que el Koleos 2.5.
Hay dos sistemas de transmisión posibles, uno exclusivamente a las ruedas delanteras y otro a las cuatro, de conexión automática. El Koleos Diesel de 150 CV y el de gasolina de 171 CV se pueden elegir con cualquiera de las dos sistemas de tracción. En cambio, el Diesel de 173 CV lleva exclusivamente tracción total.
Este sistema de tracción total es similar al que tiene el Nissan X-Trail, con un embrague multidisco para repartir la fuerza del motor. Mediante un pulsador en la consola se puede elegir entre tres modos de funcionamiento: automático, tracción delantera o que las ruedas traseras siempre hagan la misma fuerza que las delanteras.
En modo automático, el Koleos arranca con la tracción total conectada (enviando la misma fuerza a cada eje). Si las condiciones de adherencia son normales, a partir de 40 km/h las ruedas delanteras son las únicas que impulsan al Koleos. Si las ruedas delanteras pierden adherencia, entonces el sistema envía la mitad del par motor a las ruedas traseras para que puedan seguir impulsando al coche.
Además, el sistema de tracción también colabora en la estabilización del coche cuando se produce un subviraje o sobreviraje, anticipándose a la acción del control de estabilidad.
Las versiones con motor Diesel tienen una altura libre al suelo de 188 mm. En el de gasolina, la altura es mayor: 206 mm, un valor grande para un vehículo que no es un todoterreno auténtico. Esta diferencia entre una versión y otra se debe exclusivamente a los diferentes guarnecidos que tiene la carrocería por su parte inferior, no a la suspensión o a los neumáticos. Un Toyota RAV4 tiene una altura libre de 191 mm; los ángulos de ataque son parecidos (27º en el Koleos, 28º en el RAV4) y el de salida es mejor en el Renault (31º frente a 20º).
Por campo, solamente hemos podido conducirlo por pistas bacheadas, con algunas piedas y con desniveles leves. Estas condiciones no han suspuesto en ningún momento un problema para el Koleos. |