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Por capacidad de aceleración, el Nissan Qashqai 4x2
con motor 2,0 dCi de 150 CV está mucho más próximo
a un Renault Mégane con el mismo motor que a todoterreno como el Jeep Compass 2.0 CRD de 140 CV, el
Toyota RAV4 D-4d de 136 CV o el Honda CR-V i-CDTi 140 CV.
Con el consumo ocurre algo parecido: no es muy distinto
al de un turismo de tamaño y potencia semejantes. El
consumo que cabe esperar en una conducción por ciudad
y alrededores está sobre los 7,0 l/100 km. En carretera
consumió 7,5 l/100 km para hacer una media de 115 km/h,
la mitad de los kilómetros por autovía y la
mitad por carretera convencional, rápida y sin apenas
tráfico.
Si se acepta una cierta cantidad de ruido y vibraciones
al ralentí y a baja velocidad, el motor Diesel de 2,0
l y 150 CV es muy satisfactorio. Tiene un margen de utilización
amplio (llega con fuerza hasta más de 5.000 rpm) y
su respuesta al acelerador es rápida, lo que hace que
sea agradable de utilizar.
A
pesar de que la carrocería va lejos del suelo, el Qashqai
no tiene los movimientos amplios y lentos, que en mayor o
menor medida se dan en la mayor parte de los todoterrenos
ligeros. Se balancea poco en las curvas cerradas y cabecea
moderadamente cuando se frena fuerte. La dirección
es más bien directa, pero hay que acostumbrarse a que
es algo pesada cuando hay que moverla con rapidez.
No tiene una adherencia lateral elevada, algo que sólo
se aprecia en circunstancias muy concretas. Sus neumáticos
no son estrictamente de carretera (unos Bridgestone Dueler
H/P Sport, con gran balón). Nuestra unidad de pruebas
tenía los neumáticos 215/65 R16, no hemos probado
un Qashqai con los neumáticos 215/60 R17.
La ventaja que tiene de agilidad en las carreteras de curvas,
perjudica el confort en carretas amplias. Para que la carrocería
se mueva poco en las curvas, Nissan ha utilizado una suspensión
más bien dura y algo seca. Se nota la dureza y una
cierta sacudida de la carrocería, especialmente en
las juntas de dilatación o en los cambios de asfalto.
Si la irregularidad se sobrepasa con el coche apoyado en una
curva, hay un cierto rebote de las suspensiones. Es decir,
la ventaja que tiene en carreteras lentas comparado con coches
como un Toyota Rav4 o un Citroën C-Crosser no la tiene
en las rápidas, donde es más importante una
suspensión muy absorbente y una gran estabilidad lineal
que la agilidad de reacciones.
Los
neumáticos de gran balón (sobre todo con llanta
de 16”) y la altura libre al suelo garantizan que se
pueda salir de la carretera y acceder a caminos fáciles
(ejemplo)
sin golpear la carrocería con el suelo o
dañar los neumáticos. La versión 4x2
no tiene la motricidad necesaria para circular con confianza
sobre terreno blando.
Las versiones con tracción total no tienen diferencial
central: lo que conecta las ruedas delanteras a las traseras
es un embrague multidisco (como en el X-Trail) en baño
de aceite. En condiciones de adherencia normales toda la fuerza
del motor va a las ruedas delanteras. Desde un mando situado
entre los asientos delanteros existe la posibilidad de bloquear
el embrague que une los dos ejes, para favorecer la capacidad de tracción
en lugares complicados.
Además de una altura libre al suelo relativamente
grande, otros aspectos que contribuyen a darle cierto aspecto
de todoterreno es que el contorno de la carrocería
va protegido por una lámina de plástico sin
pintar.
Según el motor, la caja de cambios será manual
de cinco o de seis velocidades. Hay una caja automática
de seis marchas para el Diesel de 2,0 l y una de variador
(CVT), con seis relaciones fijas para el gasolina de 2,0 l.
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