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El sistema de tracción total del Outlander es muy
interesante. Es un sistema conectable automáticamente
a través de un embrague multidisco, como el Haldex
(presente en modelos de Volkswagen o Volvo), el xDrive de
BMW o el que tiene Toyota en el Rav4.
En todos ellos, cuando las ruedas traseras patinan, el embrague
hace que el semieje delantero arrastre al trasero, tanto más
cuanto mayor sea la diferencia de giro entre las ruedas delanteras
y las traseras.
La diferencia entre el sistema de Mitsubishi y los otros
es el dispositivo que aplica fuerza sobre el embrague. En
los sistemas de Toyota y BMW hay un motor eléctrico;
en el Haldex, hay una bomba que genera presión hidráulica.
El
de Mitsubishi es un sistema electromecánico curioso
(imagen).
La fuerza para aumentar el rozamiento en el embrague multidisco
depende de dos piezas que se separan entre sí y, al
hacerlo, presionan los discos (imagen).
Esa fuerza puede ser bastante para que el semieje delantero
y trasero queden efectivamente embragados; cuando así
ocurre es el mismo efecto que en un coche que tenga bloqueado
el diferencial central.
Si bien el sistema que genera la fuerza es mecánico,
hay un dispositivo que permite controlarlo electrónicamente.
De los dos árboles que hay se ven en esta imagen, el
árbol piloto se une al semieje de salida (y, por tanto,
a las ruedas traseras) mediante un segundo embrague (llamado
embrague piloto.
Cuando el sistema funciona con tracción delantera,
el embrague piloto (de funcionamiento electromagnético)
desconecta el árbol piloto de las ruedas traseras (imagen);
de esa manera, no se puede producir una diferencia de giro
entre los árboles.
Cuando funciona con cuatro ruedas motrices, se crea un campo
magnético que embraga progresivamente el árbol
piloto a las ruedas traseras (imagen).
De esa forma, si hay una diferencia de giro entre los semiejes
de entrada y salida, las piezas (verdes en el dibujo) se separan
y hacen que los discos del embrague multidisco presionen entre
sí.
Es posible controlar electrónicamente el sistema mediante
la intensidad del campo magnético, que determina el
resbalamiento en el embrague piloto. Frente a un sistema con
un motor eléctrico, como el de Toyota o BMW, la ventaja
de éste es que con muy poco par (el necesario para
actuar sobre el embrague piloto) se gestiona todo el par necesario
para que funcione el embrague multidisco.
El inconveniente es que, como sigue siendo un sistema mecánico
que depende de la diferencia de giro, no se puede controlar
directamente el resbalamiento en el embrague multidisco.
El sistema está previsto para desconectar la tracción
trasera al frenar, si tiene que intervenir e antibloqueo de
frenos. En retención no existe esa desconexión,
pero la escasa diferencia de deslizamiento entre las ruedas
delanteras y traseras hace que éstas apenas ejerzan
par sobre el suelo.
El conductor puede intervenir en el sistema de tracción
seleccionando el modo «Lock». No se trata realmente
de un bloqueo mecánico del sistema, equivalente a bloquear
un diferencial. Lo que ocurre al seleccionar ese modo es que
el control electrónico desplaza la pieza móvil
para embragar completamente el eje delantero al trasero cuando
haya diferencia de giro entre ellos.
Una vez están embragados los ejes, el efecto es el
mismo que el de bloquear el diferencia, pero previamente se
tiene que dar esa diferencia de giro. Pasa un cierto tiempo
desde que se produce esa diferencia y hasta que los ejes quedan
embragados (algo que no ocurre con un diferencial bloqueado).
Si el conductor deja de acelerar se desembragan los ejes,
aunque esté seleccionado el modo Lock, porque todo
el sistema depende de un par que se produce cuando hay diferencia
de giro entre los ejes delantero y trasero; sin aceleración,
la diferencia de giro no puede ser grande.
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