De la carrocería del Lancer me ha gustado que se percibe bien dónde acaba el morro, que la visibilidad a través de los espejos retrovisores es buena (los espejos son grandes) y que no necesita mucho espacio para girar.
El interior del Lancer tiene espacio suficiente para que cuatro ocupantes viajen bien. También nos han gustado a casi todos los miembros de la redacción los asientos, porque sujetan bien el cuerpo (incluso sin van tapizados en cuero), y porque son cómodos. Sin embargo, a algunas personas no les han satisfecho completamente porque tienen un relleno de espuma tirando a dura. Otros conductores, sin embargo, nos encontramos bien con unos asientos con un relleno de este tipo.
La carencia que tiene el puesto de conducción es que el volante no tiene regulación en profundidad, sólo de altura. Casi todos los coches de este tipo la tienen. No me ha parecido una falta importante porque el volante no queda demasiado lejos del conductor (que es lo que ocurre en algunos coches que carecen de volante con regulación en profundidad).
La primera sensación que transmite el interior del Lancer es de solidez y de estar bien hecho. En efecto, aunque todas las piezas del salpicadero son de plástico duro, el acabado es bueno, el ajuste está bien conseguido.
Los aspectos mejorables salen a relucir bajo una inspección más detallada. Así por ejemplo, la unión del guarnecido del techo al propio techo es poco sólida por algunos lugares y quedan a la vista las tuercas que sujetan los cinturones de seguridad delanteros a la carrocería.
Hay cosas que no son propias de un coche de este tipo, como la carencia de luz en la guantera, de luz de lectura o luz de cortesía en los parasoles (el del conductor no tiene ni espejo). Le faltan ciertos automatismos, como uno que cierre automáticamente las puertas al comenzar la marcha.
Lo que peor sensación deja es la baja calidad del separador que hay entre la cavidad principal del maletero y el hueco destinado a la rueda de repuesto (de emergencia). Mitsubishi ha colocado ahí una especie de contrachapado y sobre él —pero sin adherir— una moqueta. Después de rodar por carreteras de curvas con una mochila dentro de él, encontré la moqueta en una esquina del maletero y algunas pelusillas en suspensión.
El navegador que tiene la versión más equipada tiene pantalla táctil. Toda la cartografía va guardada en un disco duro. Además, ahí también se pueden guardar archivos de música (Mitsubishi llama a esta función «servidor de música»).
Las versiones más equipadas también tienen «Bluetooth». Este sistema tiene la peculiaridad de que todas las funciones se manejan mediante el sistema de reconocimiento de voz (no desde la pantalla) salvo para descolgar y colgar (para esta función hay teclas previstas en el volante).
Este sistema «Bluetooth» tiene el inconveniente de que no es posible descargar de una vez la agenda del teléfono, ni tampoco se puede descargar contacto por contacto; sólo se pueden hacer marcaciones por voz (lo cual está muy bien para un cierto número de contactos). Este sistema «Bluetooth» es el mismo que tiene el Mazda6.
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